Enrollando la cinta con una lapicera.
La Pitchfork publicó un artículo bastante largo e interesante acerca de el resurgimiento del cassette como medio para escuchar música. El tema en sí es bastante complejo, y hay varios lados por donde se puede tomar este revival, y todos seguramente sean bastante ciertos. Nostalgia, ironía, «porque sí», romanticisimo, elitismo, practicidad y el costo baratísimo que tiene fabricarlos, moda, reacción al mundo de las descargas online, etc, etc. Así que podríamos saltarnos los chistes onda «oh yo sólo escucho música en cilindros de cera porque suena mejor», ¿Ta? :P
Mi relación con el casetito fue muy larga, y la recuerdo con cariño. La primera música que escuché fue en ese formato. Un cassette con el Otra navidad en las trincheras, del Cuarteto de Nos, que escuche miles y miles de veces, y me conocía totalmente de memoria, a los ocho años. Un poco más grande, otros cassettes que me grabó un amigo. Ríanse: Uno tenía de un lado, un compilado de Manowar. Del otro lado, el Bat Out of Hell de Meat Loaf, y sobraba un poco de espacio y habian unos temas de La Ley, cuando aparentemente eran una banda de rock alternativo genérica antes que esa cosa espantosamente glossy en la que se convirtieron hace unos años.

Manowar. Aguante.
A los 12 años tuve mi primer equipo de música, uno de esos huevitos tradicionales con CD y Casettero. En mi casa no se solía escuchar música, excepto la ocasional radio Armenia con los mismos 20 temas insoportables. Mi escucha de música se basó entonces en los pocos CDs que podía comprar, y en decenas de cassettes que grababa y re-grababa religiosamente. Era mi época alternativa / pseudo-metal: Pearl Jam, Ozzy Osbourne, Green Day, SoundGarden al principio, para en unos años tener decenas de compilados del programa de radio Dínamo, con Massive Attack, Daniel Johnston, Flaming Lips, Sonic Youth, Yo La Tengo etc. ¡Oh, las olas de nostalgia!
Durante muchos años, hasta los 18-19 años , mi único método de escuchar música en la calle era con mi viejo y destartalado Walkman AIWA. ¡Cómo amaba a esa cajita negra con botones! Le había comprado unos auriculares bastante buenos, con un cable larguísimo. Eran gigantes, y se me habían roto un par de veces, y les cambié en un momento el cable por uno enrulado, horrible, de teclado de PC. Me hacían quedar como un freak caminando por la calle con metros de cable colgando. En esos últimos años, ya con compuadora e Internet, mantenía un proceso que implicaba grabar mp3s a CD’s, y luego pasar del CD a cassette. Así escuche mucha música en mi período «electrónico/IDM». Tenía un montón de cintas con discos de Squarepusher, Aphex Twin, Autechre, Plaid, Portishead, Björk, etc.
Recuerdo que por un error al apretar el botón de Play, estuve escuchando un disco de Autechre al doble de velocidad por como 15 minutos, sin darme cuenta.

Autechre. Aguante.
Fue en una fiesta en una casa, que me olvidé el Walkman un día. Al otro día lo fui a buscar, Pero estaba roto. Ahí fue un poco el comienzo del fin de mi relación con el casette. Hubo luego dos episodios más: Cuando a los veinte años, le regalé a una novia mi equipo de música, ya que el suyo se había roto. Ahí perdí toda forma de escuchar cassettes en mi casa. Y unos años después, a otra novia (…yeah, i know) le lleve mi caja con mi colección de cassettes, ya que ella seguía escuchando bastante en ese formato. De vez en cuando poníamos cassettes que tenía viejos, de Breeders y REM. La caja se quedó en su casa. Ahí ya deje de tener cintas por siempre.
Comparado con el vinilo, o el CD, el cassette sonaba bastante mal, Pero no tan mal, ¿o sí? Recuerdo un amigo que me recomendaba comprarme un cassettero y usarlo para tirar pistas en vivo, que podía saturar un poco y sonar cool. Y todo el mundo sabe que tener un portastudio TASCAM a cinta de cromo es lo más cool del mundo.
Hace una semana hablaba con Pau, y me comentó algo interesante: Averiguó que en Argentina, fabricar un cassette, impreso, con la cajita, el arte, con la música, todo terminado, salía 3 pesos argentinos. Me dijo que consideraba hacer una tirada de alguno de sus discos en cassette.
Le comenté: «No esta mal la idea, pero no se, ¡Pero ya no tengo cómo escuchar cassettes!»
La Muerte del Sueño Indie Sudamericano
¿Ya saben del Primavera Sound, no? El Primavera Sound es un festival que se hace en barcelona, en mayo. Dura unos tres días. La cartelera siempre es muy jugosa y tiene un montón de artistas interesantes. Pero nunca la vi tan brutalmente interesante. La lista completa esta aquí. De esta lista, estas son las bandas que me interesarían a ir, en mayor o menor medida:
– Atlas Sound
– Beak>
– Broken Social Scene
– Built To Spill
– Cold Cave
– Dr. Dog
– Lee «Scratch» Perry
– Liquid Liquid
– Low performing «The Great Destroyer»
– Panda Bear
– Pavement
– Pet Shop Boys
– Pixies
– Spoon
– The Antlers
– The Books
– The Clean
– The Fall
– The Field
– The New Pornographers
– The Wave Pictures
– The XX
– Wild Beasts
– Wire
23 bandas de un plantel de más de 100. De estas 24, hay muchas que son de mis favoritas de toda la vida (¡Broken Social Scene! ¡The Fall! ¡Wire! ¡Pavement! ¡Pixies!). Otras son de las nuevas que me gustaría mucho ver (Cold Cave, The Antlers, Wild Beasts). Otras son bandas que me gustan, o al menos consideraría cruzar a Buenos Aires a verlas. Sin contar todas las otras bandas que no listé, de las cuales hay un montón que vería para ver que onda.
Ok, la primera sensación del festival es algo como «OK TENGO QUE IR A ESTO YA». Pero luego de ese pequeño burst de fanatismo nerd, se viene una catarata de preguntas retóricas insoportable. Empecemos: ¿No es onda demasiado? Hay una la sensación de que esto esta total y absolutamente diseñado para gente como yo. ¿Se podrán disfrutar los shows? ¿Como será el sonido? ¿No es mucho más saludable ver simplemente un show de los New Pornographers en un teatro y listo? ¿Que onda con ver en el mismo día a tus 4 bandas favoritas? Me imagino tomando una birra caliente y de lejos viendo al gordito de black francis y yo pensando «ah. mirá. los pixies». ¿No es todo muy poco romántico?

Conozco a un puñado de personas que van a ir al Primavera Sound. Ponele que no es lo mismo para un europeo que para un sudaca que tiene que desenbolsar más de 1000 dólares para cruzar el atlántico. Alguna gente igual lo justifica: «Loco, vas a ver a todas las bandas que te gustan de una!!¡¡Vale la pena!!». Sí, supongo que sí. Estuve hablando sobre esto con mi amigo Tomás, que vive en Berlín, y ya fue a decenas de festivales. Me dió una buen pantallazo personal de como funcionan. Me dijo que vio a Motörhead sonando bajito. Yo La Tengo, sonando bajito. A Mark E. Smith gritando «bueno, vayanse a ver a los fucking pixies», e irse del escenario a los 20 minutos del show. Me comentó que los shows de las bandas grandes son en su mayoría mediocres, comparados con shows de bandas jovenes que obvi amente aprovechan la oportunidad y «van a romper todo». «Vi shows de !!!, Pissed Jeans y otras bandas que les rompieron el culo a los shows de The Fall y Pixies. Las bandas grandes van a currar, tocan y se van a la mierda». Me dijo que no te permiten entrar alimentos ni bebida, y adentro te garchan soberanamente con los precios.
Obviamente, la opinión de mi amigo es subjetia y personal. Pero me hace pensar y reflexionar sobre todo esto. ¿Son realmente tan así? Suena a un carnaval, un negocio, con miles de indie bois sudados gastando montañas de plata en bebida y en hoteles para ver a sus banditas en una situación menos que ideal. Me imagino la situación de las bandas. ¡Es como si fuera un circo! Esta nota de Matthew Perpetua es una caricaturización de cómo podrían ser esas situaciones para las bandas, y del zeitgeist de los festivales hoy en día. Me acuerdo del documental de Anvil, donde Lips esta corriendo en los festivales como un niño buscando a saludar a los otros compañeros viejos del metal, y la mayoría ni lo recuerdan a él.
Los que leyeron mi post sobre el show de Radiohead saben que no soy muy adepto a los festivales ni las multitudes. Seguramente mucha gente esta más «hecha» para esos festivales y la va a pasar muy bien. No creo que sea mi aso. Tal vez me equivoque y sea todo una montaña de prejuicios (..¿a causa de que me sale muy caro ir al festival?). Pero a veces es mejor saber que uno puede ir a ver un buen show de bandas locales, barato, cómodo, tomar unas cervezas frías, a precio razonable, y luego volver a su casa, y eso podría ser mejor que ver a tu supuesta banda favorita sonando pal orto y sin muchas ganas de tocar, mal dormido y apretujeado por miles de personas.
Pequeñas reseñas de la cosecha 2010
Sin muchas vueltas, comentarios sobre algunos de los discos que salieron este año:
Spoon – Transference
Leí en una nota que la mitad de las canciones de este disco son demos originales para el disco, y prefirieron dejarlas así (a lo Nebraska de Bruce Springsteen, pero con más instrumentos). El efecto queda muy bien, y las canciones en general son bastante austeras. Es un disco quizás un poco auto-consciente de más, es tosco a propósito, los temas terminan abruptamente, etc. Pero son Spoon. En mi opinión, una de las pocas bandas que siguen haciendo rock bajo unos lineamientos muy anticuados, anclados en los 60s y 70s, sin ser retro. Y por eso son lo más.
Xiu Xiu – Dear God, I Hate Myself
Una sorpresa. Detrás de este nombre tan.. insoportable se encuentra el disco más accesible de la banda de Jamie Stewart. ¡Es pop! ¡Tiene melodías pegadizas! ¡Sobre Muerte! ¡Anorexia! ¡Agonía! !Sordidez! Se extraña la presencia genial de Carallee Mc Elroy (uno de los puentes fuertes de la banda), pero igual el disco está muy muy bien.
The Magnetic Fields – Realism
A primera escucha este disco fue un gran Meh. No por que sea malo. Más bien es que era difícil conectar con él. ¿Muy plano en estilos? ¿Demasiado música tradicional quizás? Pero a tercera y cuarta escucha está resultando ser un disco muy lindo con otro puñado de buenas canciones de nuestro petiso gay favorito.
Hot Chip – One Life Stand
Nunca les di mucha bola a los Hot Chip. Lo poco que escuche me pareció correcto y nada más. Pero cuando leí en una reseña que el nuevo disco agarraba mucho de los 80s mas popperos (léase, Erasure y Pet Shop Boys) me lo tuve que bajar. ¡Y la verdad que es un disco del carajo! «Thieves in the Night», y el tema que da nombre al disco son terribles hits, y también esta «I Feel Better», con ritmo reggaeton, cuerdas y voces con pitch quantize, todo usado sin el menor dejo de ironía. Grandes los ñoños.
Four Tet – There Is Love In You
Es divertido el caso de Four Tet, siendo conocido en sus comienzos como un músico «de la B» de la escena IDM internacional, su música terminó envejeciendo mucho menos que la de sus compañeros como Aphex Twin o Squarepusher. Lo de él es algo mucho más orgánico, jovial, y muy poco presuntuoso. Escuchando su último disco, da la sensación de que es una persona saludable y en armonía. Me llamo mucho la atención el beat de «Love Cry», super adictivo y repetitivo, y que por casi la mitad de sus 9 minutos esta solo mínimamente acompañado de algunos drones y ruiditos, y nunca llega a aburrir. Classy.
Resaca de Listas de Fin de Año
En las últimas semanas estuve escuchando el disco de The XX. Por si no la conocen, The XX es – junto con Girls, de la cual ya escribí anteriormente – la banda más nombrada (o hypeada, o inflada, como quieran decirles) , de los últimos meses. Ambas son buenas bandas, y ambos son buenos discos. Tampoco me parecen nada del otro mundo. Pero me pareció interesante detenerme un poco en esta banda y de ahí reflexionar un cacho acerca de esto de las listas, los gustos personales, la forma que nos llegan las bandas, y alguna cosa más.
Le comentaba de esta banda a un amigo, que me pareció que le podía gustar. Que tenía un aire a Young Marble Giants, que era pop y austero. Les dije el nombre, y me saltó: «Uh si esa banda aparece en todos lados, que embole». Puedo entenderlo. En mi caso, que una banda aparezca por todos lados no implica algo demasiado negativo. Tampoco implica que sea excelente y maravillosa. Generalmente, esas bandas están a medio camino. ¿Que tiene que tener una banda para recibir tanto recibimiento de la crítica? Poniendo como ejemplo a Girls, y a los XX, hago una pequeña lista:
– El disco de la banda tiene que ser inmediatamente accesible. Esto significa que escuchas 3-4 temas y digas «Che esto esta bueno!». Que lo termines de escuchar y que concluyas «Ah mirá, esta bueno todo el disco».
– Que sea música reconocible y al mismo tiempo diferente con la vorágine de trillones de bandas que salen todos los días. Que sea «rara» y diferente, pero no tanto. Que puedas pensar «Mirá, te paso esta banda, es interesante, creo que te puede gustar».
– El disco tiene que moverse de los parámetros del pop con las referencias adecuadas a bandas más viejas y conocidas.
– Buena difusión, contactos, marketing, sellos, bla bla y otras cosas que la verdad no comprendo y seguramente no quiera comprender.
Con esta lista no quiero decir onda «aaaah, claro, estas bandas están fabricadas y la quieren pegar bla bla es todo curro de la pitchfork media«. No, no! Me parece que si una banda es muy popular entre los medios «independientes» es muy posible que comparta esas características.
El disco de The XX se podría definir como lindo. Haciendo una comparación bizarra, se podría decir que son unos Animal Collective al revés. La música de los AC es puramente rural y rupestre, la de los XX es el urbanismo nocturno a cara de perro. Pura sobriedad, arreglos mínimos, leras simples y bajadas a tierra. Animal Collective son como explosiones de color, XX son LEDs pequeños que se prenden y apagan lentamente. Es música hecha en neón.
El logro más destacable de esta banda es tener una personalidad y un sonido super definido en su primer disco. Son pibes inteligentes: Se dieron cuenta que su mayor ventaja era la austeridad de su sonido, los espacios y silencios, y amplificaron su particularidad al máximo. Los temas tienen la misma estructura sónica: Máquinas de ritmo mínimas. Bajo. Una guitarra llena de reverb y limpísima, que hace solo notas dispersas, con guiños a los arreglos de Robert Smith. Y las voces de los cantantes, que se complementan muy bien.
Pasa algo interesante cuando llegamos a la canción «Infinity«. Esta canción esta totalmente basada en «Wicked Game«, ese hit de comienzo de los 90s de Chris Isaak. Todos la conocemos. «Infinity» comparte los mismos acordes (o al menos así me parece sin revisar), y algunos arreglos de voz de una forma casi descarada, que logra ser hasta perversa. Por un lado me parece interesante el recurso y me gusta cuánto me afecta el parecido entre dos canciones. Me pone incómodo. Por otro lado, definitivamente la melodía vocal de la canción de Isaak es superior, comparada con la canción de los ingleses. En su defensa, la canción suena a XX puro. El guiño a «Wicked Game» proviene más bien de los acordes, la melodía y un poco el clima. ¿Cuán ha propósito lo habrán hecho?
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Luego de haber publicado la lista del año, otro amigo me comentaba (y en ciertas forma, me criticaba) porqué todas las listas tenían a) bandas en ingles de estados unidos / canada / inglaterra y b) bandas locales en exclusividad. Me daba por ejemplo esta lista colombiana, donde en el numero dos aparece el disco de los uruguayos Carmen Sandiego. Y claro, ¿Cuantas bandas colombianas conocemos? Yo: Ninguna. ¿Y de Brasil? ¿Perú? ¿Europa del Este?.. Amadeo estaba indignado por el hecho de que la lista de Stylus y la de Pitchfork de los discos de la década eran practicamente iguales. ¿Qué Onda? ¿No hay más discos en el mundo? ¡Es rídiculo!
Pero una cosa es cierta, y es que uno es vago, y enterarse de lanzamientos de discos raros puede ser más difícil. Y además, seguramente sea más difícil que nos gusten. Vamos: En lo que a mi me caracteriza, siempre escuche música de cierto Canon musical muy especifico, esa línea de tiempo donde están los beatles, los stones, la velvet, los stooges, ramones, joy division, new order, guided by voices, pixies, etc, etc. Es la música que uno escuchó desde joven, es un lenguaje común, cómodo y con el cual nos identificamos. Claro que todo el mundo disfruta de otra música de otros estratos y géneros, al igual que yo puedo tener mis ratos de disfrute con el jazz, electrónica, cantautores nacionales, etc. Pero cada uno tiene su sillón musical confortable a donde suele volver siempre. Lo cual no consideraría algo negativo, sino algo que simplemente es.
(En otra charla que tuve, un conocido me comentaba algo que considero apropiado a esto, sobre la acumulación de discos. Él se consideraba fan de Can, aunque tenía pocos discos, pero amaba el Tago Mago. Un día un amigo le paso todos los discos de Can,
y al principio su reacción fue «woo, todos los discos de Can!». Pero claro, al rato se daba cuenta que volvía a escuchar el Tago Mago más que nada. Era el álbum que le gustaba después de todo.)
Hace unas semanas me bajé el último disco de Vieux Farka Touré. Vieux canta y toca la guitarra eléctrica de una forma muy particular, y es el hijo de Alí Farka Touré, músico famoso de Malí, de donde él proviene. El disco me gustó mucho, pero me cuesta horrores escribir sobre él. No tengo puntos de referencia, no puedo compararlo con nada. No entiendo el idioma, no solo el que canta sino tampoco el músical, pese a que puede ser un disco bastante «Pop». Solo puedo decir que me gusta. Quizás me haya gustado más que el disco de XX, y pueden notar que logré escribir tres párrafos sobre ellos. Es más difícil ser crítico en un territorio que uno conoce poco, poder pasar a palabras porque a uno le gusta o no, sin caer en tirar toneladas de fruta. Me parece que ese debe ser un problema general con escribir sobre nueva música. La solución es fácil en realidad, ¡Tirarse más a la pileta!
Con Dario coincidimos que estaría buenísimo escuchar un poco más de música diferente a la que solemos escuchar. Me parece que es un buen plan para esta nueva década que recién empieza.
Mis discos del 2009
¡Empezaron las listas!
Este año quizás es el que más se me simplificó hacer esta lista. Más bien porque fue el año que, por lejos, escuche más discos recientes. Mi carpeta «2009» tiene – hoy – 59 carpetas. Es un montón. Seguramente la de Amadeo tenga 452, pero bueh.
En un orden casi aleatorio, mis 10 discos del 2009. No hay ningun disco local – mis discos favoritos del año locales ya estuvieron en este otro post.

Junior Boys – Begone Dull Care
Siguiendo la línea de sus anteriores dos producciones, el duo canadiense sigue perfeccionando ese synth-pop gélido, bello, delicado y perverso. Son solo 8 canciones, aunque muchas rondan entre los 5 y 6 minutos. Los sentimientos a los que intentan llegar son muy complejos, siempre manejandose en tonos bastante agradables pero con una tensión y violencia acumulada detrás, y unen ambos elementos con una sencillez envidiable. Esto es música con clase, muchachos. «Dull to Pause» probablemente sea una de las grandas baladas del año, un tema sin estribillo y con una estructura irreconocible, pero que sigue sonando en cierta forma a algún tipo de canción perdida típica de los ochentas. Estas cosas son las que seguramente hagan de un disco un gran disco: que construyen un mundo temático y sonoro propio, que a la ligera suena totalmente natural y simple, pero en el fondo esten pasando mil cosas extrañas. Ah! otra ventaja del LP: posiblemente se lo pueda poner de fondo en cualquier situación y es muy difícil que moleste.

Yo La Tengo – Popular Songs
Los yola son de mis bandas de cabecera, que si me pones un tema y estoy medio borracho y son las 2 de la mañana te digo con el mayor convencimiento que son la mejor fucking banda del mundo. Y es que son lo más! Sacaron más de una decena de discos, y el más flojo de ellos (¿Summer Sun?) es un disco que muchísimos matarían por sacar. En este vuelven con toda la forma y onda. Me gustó mucho la estructura, además. Esta divido en 3 partes: la primera es un poutpurri de indie, temás epicos como el que abre (violines!), más el noise que hacen tan bien de «Nothing To Hide», algún tema climático y algún jugueteo funky de esos que se les dieron en los últimos discos. Del track 5 al 9 entran en plan «balada folkie yolatengera perfecta». Acá es donde me pongo mi mejor remera de nerd snob y puedo decir que son canciones exquisitas y deliciosas.
Los últimos 3 temas duran lo mismo que todos los anteriores: estamos hablando de los clásicos «jams yolatengeros» de 10 minutos de duración. Los primeros dos son muy tranquilos y geniales, y el último es un dragón escupiendo fuego, en base a un riff de bajo con distorsión, y que se mantiene sorpendentemente entretenido durante sus 16 minutos de duración. Ira, Georgia y James: los quiero, sepanló.

El Perro del Mar – Love is not Pop
A la fecha soy fan de todo lo que hace Sarah Assbring, la chica sueca que saca discos bajo este nombre. Sus tres long plays son bastante diferentes entre sí, manejandose dentro de la canción pop dulce y melancólica, pero evitando con mucha elegancia caer en los agujeros comunes del género. El primero es más rugoso, más cantautora, el segundo es totalmente etéreo y pasa fácilmente desapercibido, pero es buenísimo. Este último EP es ochentero, pero de esos OTROS ochentas: Cocteau Twins, Kate Bush, World Music, guitarras con chorus y delay, sintetizadores amables y todo muy limpio y cristalino, sin distorsión. Y cierra con un cover muy lindo de una canción de Lou Reed que yo desconocía, «Heavenly Arms».

Wild Beasts – Two Dancers
La idiosincracia musical es algo bastante de moda, si se puede decirlo, últimamente. Más que nunca, uno esta acostumbrado a escuchar arreglos rarísimos, voces deformes, producciones extremas, sonidos radicales, etc. Es un arma de doble filo y muchas bandas mueren en su intento de separarse radicalmente del rebaño de grupos nuevos. Los Wild Beasts son rarísimos por donde se los mire. Sus juegos a dos voces, con esos falsettos dramáticos, toda su teatralidad, la percusión con bongos, las guitarras juguetonas, las letras crípticas, los arreglos ridículos. Por suerte todo funciona, simplemente porque los pibes son muy buenos, y crean un mundo muy palpable y creíble. Su segundo disco – bastante superior al primero – es super redondo, corto (37 minutos) y conceptual, un álbum acerca del Hedonismo más puro sin caer en clichés del reviente o del rock, sino observando el goce como fin de una forma fresca, y reflexiva y divertida, que nunca suena forzada ni similar.

Bill Callahan – Sometimes I Wish We Were An Eagle
Entrando en la categoría de «incondicionales» con los Yo La Tengo, me encanta todo lo que hace Callahan. Este último disco es muy amable, sencillo y directo, utilizando muy bien los arreglos de teclados y cuerdas para adornar las comunmente austeras canciones del cantautor. No hay mucho más para agregar. Un puñado de muy buenas composiciones, más de lo mismo, pero no se puede pedir mucho más. Lo que hace lo sigue haciendo genial y no lo hace nadie más.

AC Newman – Get Guilty
Es muy difícil hablar de la música que hace AC Newman como solista. Como buen orfebre del pop, lo de él es trabajar una fórmula específica, puliendola y perfeccionandola. A primeras escuchas sus discos son medios planos, todos iguales. A las semanas uno se da cuenta que tiene pegadas la mitad de las canciones. El disco esta arreglado de la reputa madre y compositivamente se nota una evolución de su anterior trabajo con los New Pornographers. El mundo de Newman es soleado, para arriba y encantador. Puede llegar a ser un poco agobiante pero es un lugar siempre muy lindo para visitar.

The Field – Yesterday and Today
Este disco esta bárbaro. Ya escribí sobre él aquí. Se podría decir que hay una regla bastante probada para crear algo interesante que es: agarrar un género y sacarle uno de los elementos que lo hace esencial y ver que pasa. En este caso lo que hace el sueco Axel Willner es agarrar el género electrónico y quitarle la hiper-prolijidad y la obsesión compulsiva por el detalle y construcción sonora. Los sonidos son básicos y lo importante es como se generan los climas y como van evolucionando las composiciones en el tiempo. El muchacho es un experto en pintar gradualmente en el tiempo, y los temas de 11-12 minutos de duración nunca llegan a aburrir. Podría considerarse como una reinterpretación del Selected Ambient Works 85-92, de Aphex Twin,que re definió el concepto ambient a principios de los 90s.

SUNN O))) – Monoliths & Dimensions
Pesé a ser un burro en cuanto al género (Ezequiel escuchando algo que tiene que ver con el metal, ¡vamos!) Este disco me impactó muchísimo y por sobre todo, me pareció un disco importante. Lo de este dúo de muchachos es la soundtrack de un Infierno asolador, pegajoso y oscurísimo. En este disco agregan un montón de nuevos timbres – vientos, cuerdas, coros, voces – y les queda PERFECTO, usandolos con delicadeza y muy buen gusto. Escuchar este disco a mucho volumen y en cuarto oscuro puede generarte un mal viaje automáticamente sin consumir ninguna droga, lo cual haya sido seguramente el objetivo de los miembros de la banda. Pero incluso no es todo oscuridad: Al fin de su último tema, «Alice» – en homenaje a Alice Coltrane – el disco se abre, y entre los muros de fuego de las guitarras distorsionadas sale un paisaje amable y redentor, finamente arreglado con vientos y cuerdas, sereno y amable. El mejor uso del claroscuro que escuché en mucho tiempo.

Bonnie ‘Prince’ Billy – Beware
Tercer incondicional de la lista. ¿Me estoy poniendo viejo, o simplemente varios de mis artistas favoritos sacaron grandes discos este año? En fin. En clave folk y country a más no poder, el viejo ex-barbudo (ahora aparece portando solo un frondoso bigote) hace un disco sereno, ameno, que parece ser una oda a la soltería. Algunos temas se salen del canon, como «My Life’s Eork» que podría estar perfectamente en el increíble «I See A Darkness». Pero la mayoría parece que ronda alrededor de conceptos como el de la canción «You Don’t Love Me», que arranca diciendo: «I wanted a woman who loved who I am and what I do, but then I met you», siguiendo con una idealización de la relación con los amantes. Al igual que Callahan, el viejo Will es muy bueno mezclando melancolía, y conceptos «importantes» con ironía y humor y puede expresar un monton de reflexiones serias sobre un colchón country y feel-good y lograr que eso funcione.

The Pains of Being Pure at Heart – S.T
Pese al nombre tan pomposo, no hay con que darle y lo que quieren hacer estos muchachos me puede y mucho. Ya se habló mucho de ellos, y no hay más que agregar. Buen twee-pop con excelentes melodías, guitarras jangly, tecladitos, coros nena-nene y un excelente baterista. Considero que estan al mismo nivel que todas las bandas de finales de los 80s a las cuales intentan homenajear.
*****
A continuación, voy a hacer algo que, quizás, rompe un poco la regla del armado de listas. Esos fueron mis 10 discos del año, pero hubo muchos otros que escuché, de los cuales varios podrían estar en la lista, pero no estan, por diversas razones. Mayoritariamente son álbumes que me gustaron pero no los pude escuchar suficiente, o no estoy seguro que lleguen a seguir gustandome a largo plazo (¿neurótico? ¿yo? nah). Sin embargo, me parece que esta bueno darles su espacio. Así que acá van:
Cass Mc Combs – Catacombs
Sobre este disco ya hable aquí. Cass me parece un excelente songwriter y sin duda «You Saved My Life» es una de mis canciones del año. El disco en sí es muy redondo, y tiene muy buenas canciones (las primeras 3, ‘Harmonia’, ‘Lionkiller Got Married’, etc). Pero no sé. Después de un período de honeymoon de 3 semanas, lo dejé guardado en su cajón. Quién sabe porque será.
Girls – Album
También escribí hace muy poco sobre ellos. Es muy bueno, quizás un poco inflado, pero un debut muy sólido y lindo. Les tengo fe a estos muchachos para un segundo disco, a ver que es lo que hacen.
Tune-Yards – Bird-Brains
Es muy posible que este sea un discazo. Tiene varios temas increíbles como ‘Sunlight’ y ‘Fiya’, la propuesta general me gusta mucho, la voz de Merrill Garbus es interesantísima, y también como usa sus recursos de loopear percusión rudimentaria y arreglos de ukelele. Pero la verdad que lo tengo poco escuchado todavía para tener una opinión totalmente formada.
Jim O’ Rourke – The Visitor
Un solo track de 38 minutos, instrumental, que grabó el señor Jim en su casa-estudio en Tokyo. Un disco totalmente onanista, donde simplemente hizo lo que le gustaba y le chupaba absolutamente todo un huevo. Es bastante easy-listening, mezclando pop, folk, algo de prog, mucho espacio y aire. Cada instrumento y arreglo suena absolutamente hermoso. Un muy lindo LP, aunque por su duración y formato, un poco difícil de asimilar.
Mountain Goats – The Life Of The World To Come
Junto con Callahan y Oldham, la ‘santa trinidad’ de cantautores actuales que más me gustan. A primeras escuchas me gustó bastante, pero no me he encontrado en estado de ánimo para escucharlo. Lo seguiré escuchando en verano y veré que tal.
Antony and the Johnsons – The Crying Light
Otro disco que me parece que es buenísimo pero no me dío para escucharlo en estas semanas de nuevo. Es el disco menos veraniego del universo, es muy para abajo, tranquilo y triste. Es como un equivalente músical a «Dolls» de Takeshi Kitano. Solo para ciertos momentos muy particulares y un tanto extremos.
Animal Collective – Merriweather Post-Pavillion
La banda polémica del 2009. Este disco esta muy bien, «My Girls» y «Summertime Clothes» me parecen grandes singles, pero igual no llegué a escucharlo tanto, y a muchas más escuchas me da la sensación de que podría terminar cansandome.
Handsome Furs – Face Control
Este me gustó mucho. Me agrada mucho la voz de Dan Boeckner, me recuerda ligeramente a la de Bruce Springsteen. Las melodías y las canciones son muy buenas, quizás lo que menos me convence son las bases electrónicas. De nuevo, simplemente no lo escuché lo suficiente como para dar una opinión más sólida.
God Help the Girl – s.t
El disco es lindo, pero a primeras escuchas no mucho más que eso. ¿Un pequeño tropezón en la carrera de Stuart? Quizás en un tiempo descubra que en realidad es un muy buen disco, pero no se.
Flaming Lips – Embryonic
Escuche los primeros temas y me gustó y seguramente me termine encantando, pero es un álbum doble, muy largo, y densísimo. ¡Y estamos en Verano! Sigue en mi carpeta de «para escuchar».
Eso es todo, amigos. De mi parte, último post del 2009. Cualquier recomendación que haya quedado en el tintero (que los hay, seguro) se agradecen. Salut!



