Quirky Scottishmen III

O, algunas breves palabras sobre Lloyd Cole And The Commotions.

Lloyd Cole And The Commotions – Sense & Sensibility (A Compilation)

1. Perfect Skin (Rattlesnakes)

Me podrán decir: ¿qué carajo hay para escribir sobre Lloyd Cole? ¿Quién es Lloyd Cole, de cualquier manera? Tiene nombre de músico de salón, además, que feo, que de enfermo egocéntrico, que es poner su nombre antes que el de su banda. Por otro lado, si a uno le describen Lloyd Cole superficialmente, no suena tremendamente atractivo: un cantautor (¡que ni siquiera es escocés! Aunque el resto de su banda si y por ello vamos a doblar las reglas un poco) que compone canciones demasiado conscientes de su propia intelectualidad, con referencias a Truman Capote o Norman Mailer, ex estudiante de filosofía, con una voz afectada de mocoso lector que intenta demostrar todo el tiempo que tiene un “alma vieja”.
Bueno, eso es lo que uno puede pensar hasta que escucha el primer tema de su primer disco, que es coincidentemente el que inicia este compilado. (Dicen que) Los comparaban con los Smiths, lo cual se entiende en parte por la estupendísima guitarra de Neil Clark, que dibuja arabescos sin tener nada que envidiarle a Johnny Marr. Pero también se entiende porque parece que en algún momento de la historia del indie británico todo se comparaba con los Smiths mientras tuviese voz plañidera y letras curiosas. Si hasta los Housemartins nos parecían los Smiths. Pero Lloyd Cole tiene muy poco de la afectación y el sentimiento resbaloso de identificación que caracteriza a Morrissey y los suyos. Es demasiado consciente de sus propio origen, de que es la música de un pretencioso joven intelectual. Y eso funciona a su favor, dándole en muchas ocasiones dobles y triples perspectivas a sus canciones, composiciones cristalinas y emotivas donde el punto de vista nunca es lo que parece y el significado está oculto detrás de una capa de auto-conciencia y, en más de una ocasión, empatía con sus personajes.
Esta canción combina academia con romance y sexualidad dándose cuenta todo el tiempo de lo ridículo de tal yuxtaposición, una historia de jóvenes intelectuales atraídos por mujeres “normales”, de lo estúpido y fútil que sus credenciales son para el romance. Y por supuesto ayuda que la canción sea un pequeño cañonazo, irresistible en la manera en que son irresistibles las canciones que parecen diseñadas para aprovecharse de nuestro amor a las guitarras rodantes.

2. Rich (Easy Pieces)

Este es el primer tema del segundo disco, llamado “Easy Pieces” y producido por Clive Langer y Alan Winstanley, artífices, en parte, del enorme éxito de Madness y empujados a los brazos de Lloyd y compañía por la discográfica. En alguna nota de la Internet leí que el bajista (que aparentemente ahora se dedica a ser un periodista de golf) odia este disco. Para mi es excelente, con momentos que superan ampliamente al primero, al menos en “bombast”, lo cual, para ser sinceros, es probablemente por lo cual querían a Clanger en el primer lugar. Lo importante a recordar es que las baterías suenan FUERTES, al menos aquí, mucho más arrogante que el primero. Hasta que entra una guitarra escuálida que los traiciona completamente.
La novedad es que cuerdas y trompetas, en gran parte, son utilizadas con un fuerte tenor eufórico, antes que contemplativo o lánguido como en gran parte del primer album . El tema parece compuesto al galope y es uno de los mas “fitzgeraldianos” de Cole (curioso que nunca haya namedroppeado a Scott jamás): un millonario gris y solitario, alcohólico y nostálgico, cuyas relaciones han sido truncadas todas por su insensibilidad pero aún eso no lo afecta. Lo curioso es que el tema está cantado desde una perspectiva de tercera persona por Cole, cosa que se reconoce en el estribillo cuando dice “Rich is what to be forsaken /grey and giving it away” y sus sentimientos parecen los opuestos a su personaje. El efecto es simultáneamente celebratorio y burlón, como si Cole se riese de su pauperismo (y celebrase su juventud) al mismo tiempo que anhelase profundamente su vida de playboy, sus mujeres
y sus bebidas. Y el dinero necesario para pagarlas.

3. My Bag (Mainstream)

El primer tema de su tercer disco, “Mainstream”, para completar la trilogía de inicios de discos. Un tema rarísimo porque habla de la cocaína abiertamente y porque es lo más cercano que los Commotions se acercan a un difuso sentimiento sórdido. Los Conmociones eran más bien una banda amable, niños bien de Glasgow, profesionales, seguramente tomaban Coca Cola después de los recitales.
Y es una exploración de la cocaína al estilo Lloyd Cole, que no se priva de frases como “20 storey non stop snow storm”, para terminar siendo demasiado inteligente para su tema, muy poco rockera, una visión ligeramente removida de la situación, lo cual es más curioso porque está narrada en primera persona. No se termina de saber si el tema es positivo o negativo, aunque parecería decidirse más bien por un lugar intermedio y poco molesto, admitiendo que todos tenemos nuestra bolsita. Sin embargo, es efectivo por la base de bajo suena ominosa, como un tono del bajo mundo; por la guitarra del estribillo, que suena exactamente a como uno se siente bajo el efecto de la cocaína, con todas las neuronas electrificadas disparando en direcciones múltiples; y por el carácter repetitivo de muchas de las líneas de Cole, tan parecido a estar charlando sin fin y sin tomar aliento.

4. Rattlesnakes (Rattlesnakes)

El tema que da nombre a su primer disco y la primera aparición de una frondosa galería de mujeres en las letras y canciones de los Conmociones. En este caso la protagonista es una tal Jodie que usa sombreros aunque no llueva y lee Simone de Beauvoir. Pero lo que en otras manos hubiese degenerado en cliché obvio e insoportable, en manos de Cole es una hermosa romantización de una imagen perdida. Una mujer de entreguerras, una chica que modeló su vida bajo la cruz del dinero, del glamour pero también de la intelectualidad, bajo los polos opuestos de Audrey Hepburn y Virginia Woolf, profundamente dañada, incapaz de amar y amante del peligro.
Alguien que solo puede haber terminado mal, suicida o alcohólica, corriendo con su auto en estado de profunda intoxicación, un símbolo de queel exceso de dinero, de conocimiento y de vitalidad solo produce tristeza y soledad. Pero la llave de la canción es la misma de muchos de los temas de Cole, que es que estos personajes, estas creaciones, habitan canciones alegres, emotivas, efímeras e intensas. O sea, mientras otros hubiesen hecho una balada insoportable e indigesta, Cole se descuelga con una canción que quiere obligarte a que te guste, limpia, veloz y bailable.

5. Sean Penn Blues (Mainstream)

Si bien Cole se cansa de nombrar a personalidades importantes y melancólicas del catálogo cultural del siglo XX, en esta canción por primera vez se mete con una persona cercana temporalmente a su momento, con un icono pop de los 80. Con la mega estrella, bah, el protagonista de los tabloides. ¡Y encima lo pone en el título! Sin embargo, hay que mencionar que dentro del catálogo de los Conmociones, estas preocupaciones aparecerán una y otra vez: el dinero y la cultura como dos maneras de habitar un mundo diferente, quizás mejor, e infinitamente más romántico (de hecho, este es, prácticamente, la obsesión de “Mainstream”). A esta preocupación se le contrapone o una exploración de los momentos más solitarios o patéticos de estos personajes “larger than life” o la observación de segundones y normales, de momentos pequeños en la vida de gente pequeña, condenados a desaparecer sin dejar rastro.
La canción es una observación con mucho cariño al Sean Penn de los 80, a quien Cole ridiculiza como un tipo atrapado por su imagen, por su condición de “Mr. Madonna” que continuamente frustra sus intenciones de ser tomado en serio, de leer a los beats en bares y protestar por la política. Hay una profunda sensación de “americana” en la canción, puntuada por el uso juicioso de una armónica y por el intento en los versos de acercarse a una canción rock. Pero al final la imagen que nos queda del petiso Penn es la de un pobre tipo, aplastado por su famosa esposa, con marcas de zapatos de tacón por todo el cuerpo, como dice el estribillo. Que, curiosamente, es el momento en que la canción parece relajarse y aceptar su condición, descartar su pretensión de ser un poeta beat para ser meramente una celebridad.

6. Grace (Easy Pieces)

Esta canción retorna a los protagonistas femeninos, y parece describir a una mujer a la cual cumplir 28 años la ha vuelto amargada y depresiva, creyendo que sus mejores días están detrás. Hasta que uno se da cuenta de que quien canta realmente es su pareja y que todos los índices de su declive están dados por este narrador poco confiable. Quizás es él que la ve más amargada y pálida. Quizás el no puede soportar la idea de que la belleza desaparezca. Quizás confunde amargura con desamor. Poco a poco nos damos cuenta de que es una canción profundamente resentida y que por momentos (en ese “ooh, is it hard to take / ooh, is it hard to swallow, is it” que Cole canta con supremo desdén) parece estar directamente burlándose de la pobre muchacha, de sus inseguridades y malos humores. Ni siquiera la última estrofa, que parece ser un perdón, lo salva. Y no ayuda, por supuesto, que la banda suene como un triunfo, aerodinámica, bella, con unas guitarras que podrían cortar queso y unos toques de teclado que parecen risas.

7. Jennifer She Said (Mainstream)

Continuando con un tríptico falsamente femenino (lo cual es una constante en las canciones de Cole: hablan de mujeres siempre a través de la óptica de un hombre que tiene algún interés o distancia de la situación) una canción absolutamente fantástica sobre los errores de los tatuajes. Un amigo decía que todas las casas de tatuajes deberían tener un letrero que diga “El 70% de las personas que se tatúan a los 18 años se arrepiente a los 21. Espere”. Esta canción podría ser el sonido de esa afirmación. Un pobre tipo se tatúa el nombre de su novia para luego descubrirse abandonado. La canción alcanza un patetismo tan absoluto que sale por el otro lado, y se convierte en profunda empatía. O sea, me imagino un amigo mirando con apenas disimulada diversión a otro, quien se acaba de pelear, y riendo por dentro de su ridículo tatuaje con el nombre de su ex novia. Pero al mismo tiempo comprendiendo el dolor de la separación real. Toda la canción refuerza ese sentimiento, desde las líneas “oh forever you said, that’s forever you said” y “her name on you” que Cole canta con suprema emoción, suavidad y convencimiento, pasando por el hecho de que la última estrofa sea un despreciativo “you change like the weather / but this is the rain”, hasta el hecho de que su primera escucha te convence de que es una canción de amor, cuando es precisamente lo contrario.

8. Pretty Gone (Easy Pieces)

Completando la trilogía de perspectivas torcidas, una canción de ese siempre popular género “estúpidas parejas que no saben cómo estar juntas”. Sedada y tranquila, la virtud del tema es que en este caso el histérico es el hombre, quién, como en muchos casos, tiene a una chica bajo su influjo y no tiene la más mínima idea de cómo manejarla. Es una canción bellísima que se revela como tal solamente cuando uno la escucha bastante y descubre el emocionante contraste entre la mayoría de la misma, tocada con el relajamiento y la profesionalidad de una vieja banda de bar de las Vegas, y la última estrofa, en donde entra un teclado evangélico, la guitarra se decanta en un loop que sugiere el momento previo a toda decisión liberadora, puro entusiasmo y esperanza, y luego aparecen unos vientos que directamente nos dan ganas de hacer un puño. Pequeña claustrofóbica maravilla.

9. Charlotte Street (Rattlesnakes)

Esta es una de esas canciones que parecen completamente artificiales y que son redimidas, en gran parte, por la maestría de la banda que acompañaba a Cole en estos años, por su capacidad para enhebrar melodías que sonaban a la vez serias y ligeras. Es una canción que retorna (como gran parte de su primer disco, en el que parecía que tenía demasiado que probar) al territorio de los romances intelectuales. Como en tantas otras canciones, el protagonista es un joven poeta frustrado y ligeramente cruel que no ha aprendido a manejar sus sentimientos ni las cosas que le suceden, que está perpetuamente atrapado entre sus aspiraciones y su realidad diaria, que le informa que no es muy útil. Si algo tiene de bueno Lloyd Cole es que ponía en entredicho continuamente su propia imagen y lo que quería proyectar, que era un compositor profundamente consciente de sí mismo y que no tenía miedo en perseguir sus obsesiones ligeramente snob al mismo tiempo que se burlaba de ellas.

10. Mr. Malcontent (Mainstream)

… Una tendencia que tiene su expresión más profunda en ésta canción, que no por nada está en su último disco. Pareciera hablar todo el tiempo de si mismo. “A waste of space and alcohol / drinking rain and eating soil / and slogans off the wall”. Es como el despertar de la larga adolescencia en la que descubrimos que las cosas que nos identificaban y creíamos que nos hacían mejores que los demás son en realidad lugares comunes, mentiras pre-fabricadas que han perdido todo su potencial para hacernos especiales, y en el fondo solo tenemos pequeñas miserias y pequeñas alegrías, como el resto de la raza humana. El señor descontento en el fondo es solo otro snob insoportable.
Casi, casi, es un tema enojado. Con algunos riffs (muy suavizados) en el estribillo y dos minutos finales en los que Lloyd esta lo más cerca que lo escuchamos de abandonar su “politeness” habitual (¡hasta se lo escucha reír con desprecio!) y arañar su jaula auto-impuesta, y un Neil Clark que de golpe parece haberse vuelto un vaquero.

11. Lost Weekend (Easy Pieces)

“Lost Weekend”, por otro lado, es un retorno a esas canciones que romantizan otro tiempo y otro lugar. Quizás sea solo mi interpretación de fan, pero al escucharla, con solo un par de referencias (neumonía y Amsterdam) yo me imagino una historia de amor del Siglo XIX, entre dos personas pobres y sin la posibilidad de comprar medicina, en una habitación de hotel de mala muerte, vestidos con harapos y en un solo colchón comido por las pulgas y las chinches. Bebiendo ajenjo, quizás.
Es una canción encantadoramente arcaica, al menos en mi mente (la letra, en realidad, no da más precisiones), es una balada trágica, pero al mismo tiempo fue el éxito más grande de la banda en Inglaterra. Y se nota porqué: la música es saltarina como una canción popular para que bailen las muchachas en ronda, Cole canta con alegría y convencimiento, la guitarra parece un manantial de agua cristalina y tiene unos pianitos encantadores que enmascaran de mil maravillas la misma tristeza que muchas veces asomaba la cabeza en Madness.

12. Minor Character (Mainstream)

“Minor Character” lidia con un evento que nos ha sucedido a todos nosotros en algún momento de nuestras vidas: darnos cuenta que, en la vida de alguien que evidentemente nos importaba demasiado, somos solamente un personaje secundario, que de golpe es expulsado mientras el protagonista continua con su vida normalmente. Y también sobre los momentos posteriores, la horrible sensación de preguntarse que estará haciendo, con quién pasará el tiempo. La espantosa posibilidad de convertirse en un extraño. Comparada continuamente con la vida “normal”, anterior al quiebre, transmite todo el efecto de la absoluta impotencia en ese tipo de situaciones, e incluso posiciona el suicidio como una respuesta absurda y aniñada. Lo peor de esto es que hay que seguir viviendo.

13. 2CV (Rattlesnakes)

Leí en alguna entrevista que Lloyd Cole decía que esta era la canción más cercana a su propia experiencia que había escrito para su primer disco, y se nota mucho. Es casi una canción de cuna de iniciación sexual, que recuerda con mucha ternura una escapada a un hotel con una chica la cual parecería ni siquiera haber sido muy cercana a nuestro autor.
Es hermosa por la manera en que transmite con completa verosimilitud la expectación y la magia de esos primeros encuentros juveniles con el sexo opuesto, la vulnerabilidad y la necesidad de compañía que se resuelve con personas que, probablemente, nunca formen parte de la lista de nuestros grandes amores. El ritmo es completamente relajado, como el sol del verano bajo el cual los amantes gastaban el tiempo. Recuerda a un personaje secundario de una manera diametralmente opuesta a la canción anterior, con mucho cariño y no poca nostalgia. Captura perfectamente un momento, que puede ser resumido en la frase, brillante como pocas, “All we ever shared was a taste in clothes”.

14. Are You Ready To Be Heartbroken? (Rattlesnakes)

Que esta sea la canción por la cual se recuerda a Lloyd Cole y The Commotions no tiene nada de injusto. Es, de hecho, una canción grandiosa y perfecta, una combinación de emoción e inteligencia (combinación que, como notarán, obsesiona a Cole en estos tres discos, una combinación de honestidad emocional con la pretensión e “inteligencia” de alguien que se cree superior a esos sentimientos) en cantidades precisas, una disección de un estereotipo y una celebración del poder devastador del amor.
Básicamente, Cole le canta a un personaje “X” que parece vivir una vida bohemia pero sin ningún compromiso con los corazones partidos y el sufrimiento cosa que, para Lloyd, es prácticamente escandalosa y necesaria para un tipo de vida de esa naturaleza. Impertérrito, sonríe frente a sus amigos y los hace sentir culpables por su falta de alegría. Pero no sabe lo que es estar descorazonado, no sabe lo que es sufrir.
La banda, por su parte, pela su mejor cara lounge, con un bajo que domina la canción como si fuese un día de otoño en un pub escocés, una batería reducida a su mínima expresión y un Lloyd Cole que amenaza continuamente, que promete dolor pero sin superioridad, solo con conocimiento de causa y tristeza por lo que le espera al protagonista y unos deliciosos coros femeninos cincuenteros. Luego de que Cole canta “Are you ready to bleed?”, los últimos 30 segundos son un hermoso colchón de cuerdas que parece decir “si, así de genial y así de terrible es estar enamorado”.

15. These Days (Mainstream)

Y, finalmente, la última canción del último disco de Lloyd Cole And The Commotions, una ínfima maravilla de sintetizadores con apenas la voz de Cole encima. ¿Vieron como siempre describen a algunas canciones como “invernales”, lo cual generalmente significa “canciones para escuchar apretando con alguna chica bajo las mantas”? Bueno, esta es una de las pocas canciones (como “Spider And I” de Brian Eno) que realmente pueden apropiarse de ese adjetivo. Es como dormir sobre nubes adentro de una casa mientras afuera la nieve cae y cubre al mundo. Es como si un fantasma velase a una chica solitaria.
Cole canta “You don’t need a lover in this climate / you don’t need a boyfriend in your bed / these days / put a blanket round you, baby” y todo suena frágil, encantador, callado. Pareciera que está intentando disuadirla, que está deseando que lo espere, que en el verano van a poder estar juntos y por favor no se enganche con otra persona. Es vulnerabilidad pelada y profundamente arrobadora y es una excelente manera de despedir a uno de los grandes compositores ignorados de los 80. En estos días, la sensibilidad ya no se usa como antes.


The Band In Hell.

Electric Six es un caso bastante extraño. Una banda que surgió (casi, casi) como una broma, con canciones completamente desfachatadas, humor sardónico y combinación de funk, disco, rock y electrónica. Oriundos de Detroit, que mucho tiene que ver con su sonido, con su combinación de hedonismo y cinismo, con su sensación de banda sucia, pobre, bardera, tuvieron sus quince minutos en el sol con “Gay Bar” y “Danger High Voltage”, dos canciones de sexualidad y jolgorio duro y continuo, de alucinante bailable en la que hombres mostachudos, posibles constructores de autos, terminaban en bares oscuros levantando “mujeres salvajes” y travestis. La combinación de rock grasa, duro, con la voz de Dick Valentine, que parece una caricatura de la masculinidad, y su humor de macho emasculado, más un beat completamente bailable, les permitió tener un par de hits que parecían el summun de lo efímero y pasajero.

Luego de ello, obviamente, aquellos que deciden que es lo que importa dejaron de prestarles atención. Nadie podía tener un interés sobrehumano por una bandita de cuarta que parecía una versión dura de Right Said Fred. Pero Lo Curioso, como a veces sucede en el mundo del pop, es el modo en que con esos elementos que hacían de “Danger High Voltage” un hit irresistible (el humor sarcástico y acido, la voz y la personalidad de Valentine, la combinación de música bailable y rock) han terminado conformando una banda con la que cualquiera de nosotros estaría honrado de bailar. Electric Six continúo sacando discos, y se convirtió, por otro lado, en una banda política en la cual la política tiene el mismo nivel de importancia que una noche en un bar gay, una banda política que por su completa falta de declaraciones altisonantes convierte su burla sarcástica en algo mucho más desollador que cualquier otro grupo con conciencia. En algún momento dije que habían hecho el comentario más punzante de la era Bush (tantas cosas se han explicado por “la era Bush” que me da un poco de dolor escribirlo) mientras pasaban por completos idiotas. Es una exageración, por supuesto, pero es notorio el modo en que los ES (y sobre todo su líder, alma y voz del proyecto) lograron poner en evidencia algo que las demás bandas de rock que de golpe amanecieron con “El Capital” en su mesa de luz entre el 2003 y el 2008 ni percibieron. Mientras la mayoría de los grupos “políticos” se centraban en la corrupción y la percibida maldad, los ES se concentraron en algo mucho más banal y quizás más terrorífico: la estupidez. La increíble, galopante, dogmatica, gigantesca, desesperante estupidez de alguien como George Bush y todo el sistema que lo apañaba.

Es que, en realidad, a Dick Valentine siempre le preocupó la increíble idiotez del mundo: las preocupaciones vanidosas de los hombres respecto a su miembro, el sistema cerrado de estupidez que conforma el mundo de la celebridad, la vacuidad femenina impulsada por la salvaje imagen, la cultura que ha terminado haciendo que todos nos preocupemos por lo grosero, la pequeña denuncia, el escándalo sórdido, la hipocresía, la ventaja chiquita, la destrucción de todo impulso por ser mejores. Todos nos hemos visto, parecemos gusanos a los que les han extirpado el sentido de la responsabilidad. Marchamos por la vida sin una preocupación, lo suficientemente inconscientes como para notar que estamos mal. Hoy en día es cada vez más cierto eso de “we all in the game, yo”.

Hay algunos símbolos en el imaginario de Valentine que se repiten obsesivamente: los hombres y mujeres de sexualidad dudosa (o, quizás, un continuo placer por subvertir los roles de género, por los hombres vulnerables y las mujeres devoradoras), los presidentes norteamericanos, el demonio, lo marcial, la guerra nuclear (lo cual nos hace sonreír: parece un miedo tan anacrónico), el futuro, el baile. Asimismo, la música de Electric Six es furiosamente nocturna: sintetizadores grasas de bar de strippers, guitarras gordas y cocainómanas, pianolas malditas con el swing, baterías que retumban en tu cabeza. Y encima de todo esa voz gruesa y tan poco atractiva (en el sentido clásico), de whisky, de putas, de enano maldito a lo Ian Dury.

Por ello y por mucho más, este breve tributo, un grandes éxitos concebido solo en mi cabeza, donde encontraran canciones sobre: Jimmy Carter (el presidente norteamericano más perdedor) y los Backstreet Boys (una balada!), los dealers, una invasión alemana a México, parejas lesbianas y rockeras, sintetizadores de otro planeta (en una de las más bellas canciones de futurismo redentor), la versión evolucionada de Patrick Bateman, Lenny Kravitz, rednecks, la cocaína (en una de esas canciones geniales en las que se grita “solo!” inmediatamente antes del mismo), comandantes del baile y el amor, sobre todo mucho amor.

Electric Six – Dance, Satan, Dance!

01. Electric Demons (Fire)
02. Devil Nights (Señor Smoke)
03. Kukuxumusu (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
04. I Buy The Drugs (Switzerland)
05. Fabulous People (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
06. We Were Witchy Witchy Women (Flashy)
07. Rock And Roll Evacuation (Señor Smoke)
08. White Train (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
09. I Wish This Song Was Louder (Switzerland)
10. Jimmy Carter (Señor Smoke)
11. When I Get To The Green Building (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
12. Germans In Mexico (Switzerland)
13. Your Heat Is Rising (Flashy)
14. Dance Commander (Fire)
15. Flashy Man (Flashy)
16. Gay Bar (Fire)
17. Lenny Kravitz (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
18. Mr. Woman (Switzerland)
19. Danger! High Voltage! (Fire)
20. Future Boys (Señor Smoke)
21. Dance Pattern (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
22. Future Is In The Future (Señor Smoke)
23. Making Progress (Flashy)
24. Synthesizer (Fire)


Hefner – Britain’s Largest Small Band

Me sumo al espíritu compiladista de Dario y aquí va un pequeño compilado de una de mis bandas favoritas y más queridas. Hefner fue una banda de lo que podríamos considerar pop británico que estuvo en formación desde 1997 hasta su disolución en el 2002, dejando cuatro álbumes, un compilado de lados b y un puñado de singles. Algunos de los lectores ya deben de estar podridos de ellos ya que los mencione varias veces en este blog y en mi blog anterior. Hay un post introductorio sobre la banda y otro sobre una de mis canciones favoritas «Don’t Go». En este blog escribí acerca de «Alan Bean».
¿Porque sigo rompiendo las pelotas con ellos? Porque son encantadores, tienen todo lo que puede tener una banda para que me guste, y porque no los escucha nadie. Estan totalmente ninguneados, quizás con justificación ( lo poco ‘particulares’ que son, que no tengan ningún gran single, ni videoclips en mtv etc ).

Así que, sin mas vueltas, un pequeño y corto compilado. La Discografía de Hefner es bastante breve como para hacerlo más largo, si les interesa más, simplemente descarguen sus discos que son todos muy buenos. Intente poner temas de todos los periodos y la selección es totalmente personal. Estos son simplemente mis temas favoritos de ellos. Disfruten.

Hefner – Britain’s Largest Small Band

01 – The Sad Witch
02 – Lee Remick
03 – Hello Kitten
04 – Good Fruit
05 – Don’t Go
06 – I Took Her Love For Granted
07 – China Crisis
08 – Alan Bean
09 – When The Angels Play Their Drum Machines
10 – Don´t Flake Out On Me

Bajar Hefner – Britain’s Largest Small Band


A Brief Introduction to the Works of Stephin Merritt

Ya dije que andaba con ánimo de compilados así que hoy voy a subir otro, esta vez dedicado a Stephin Merritt, del que no hablé muchas veces en el blog pero muchos saben que soy un fanboy irremediable. Este mixtape no lo hice ahora sino que lo tengo hecho de cuando alguien me pidió que le pasara algo de Merritt y me pareció lo mejor compilar yo mismo una introducción. Casi todos los tracks están en 320 kbps así que pesa bastante y lo tuve que subir separado en dos.

Algunas cosas:

*Como el compilado no es nuevo no hay ni un tema de Distortion. Tampoco hay ninguno de The Charm of the Highway Strip, posiblemente porque en esa época no escuchaba casi ese disco y me parece de los menos accesibles de Merritt. Tampoco hay de Future Bible Heroes porque mucho no me gustan ni de The Gothic Archies, porque eso es para fans y en ese momento todavía no había salido The Tragic Treasury (posiblemente tampoco habría ninguno de ese disco si no fuese así).

*Hacer este compilado fue particularmente fácil. Hay una cantidad ridícula de temas que podrían estar en un compilado y para trackearlo solamente había que imitar cierta estructuras de como están trackeados los discos. Simplemente fíjense que el primer tema abre el disco en el que está y el último tema cierra su disco.

*»Strange Powers» es mi canción favorita. No mi canción favorita del compilado o de Merritt, mi canción favorita a secas. Cuando escuché por primera vez eso de «Under more stars than there are prostitutes in Thailand» ya me había comprado totalmente.

*»100.000 Fireflies» me parece una de las canciones más tristes y deprimentes que escuché en mi vida (aunque la versión de «And the Band Played Waltzing Mathilda» del Rum, Sodomy and the Lash todavía le gana con buena ventaja) y al mismo tiempo una de las más sutiles y etéreas. Es el mejor momento de la primer etapa de Magnetic Fields (los dos primeros discos, cuando tenían a Susan Anway como cantante). Y no sé si recuerdo una línea tan mala leche en una canción como «You won’t be happy with me but give me one more chance. You won’t be happy anyway».

*Nunca en ninguno de todos sus discos ni en ningún otro donde haya estado invitado Nick Currie cantó tan bien como en «As You Turn to Go».

*Me parecía gracioso ponerle un nombre tan exagerado y solemne a un compilado casero. Si tuviera tapa le hubiese puesto una de esas como las de los discos de Deutsche Grammophon. (Seguro que a Ezequiel se le ocurren un montón de nombre más graciosos para este compilado, pero no me importa.)



A Brief Introduction to the Works of Stephin Merritt
(Bajar)

01- Absolutely Cuckoo
02- Busby Berkeley Dreams
03- I Don’t Want to Get Over You
04- Love Goes Home to Paris in the Spring
05- The Luckiest Guy on the Lower East Side
06- Grand Canyon
07- I Don’t Believe in the Sun
08- I Think I Need a New Heart
09- All I Want to Know
10- Yeah! Oh, Yeah!
11- How Fucking Romantic
12- Nothing Matter When We’re Dancing
13- 100.000 Fireflies
14- As You Turn to Go
15- Epitaph for my Heart
16- Meaningless
17- When My Boy Walks Down the Street
18- All You Ever Do is Walk Away
19- Pillow Fight
20- Strange Powers
21- With Whom to Dance
22- The Saddest Story Ever Told
23- Take Ecstasy With Me
24- Just Like a Movie Star
25- Aging Spinsters
26- Either You Don’t Love Me or I Don’t Love You
27- All the Umbrellas in London
28- When You Were My Baby
29- It’s Only Time


Es magia

Después de unas minivacaciones no intencionales del blog (a causa del calor, la procrastinación y estar haciendo otras cosas, como esto), volví y con una renovada emoción por hacer compilados. El mixtape que les voy a regalar hoy está dedicado a uno de los artistas mejor ubicados en mi panteón personal, Jonathan Richman. Un compilado totalmente apropiado para el verano. El compilado es totalmente arbitrario, los temas son todos del lado más light-hearted de Jojo y evité temas demasiado clásicos que rompían con el mood y que ya escuchó todo el mundo como «Roadrunner» o «I’m Straight». Me tomó bastante tiempo armarlo, le corregí muchas veces muchas cosas y aún así creo que cometí algún error que ya no me molesté en arreglar. Hacer un compilado de Richman es más difícil de lo que parece.

Creo que este compilado logra resumir todas las razones por las que amo a Richman. Temas livianos, alegres, sinceros. Un músico que nunca cayó en clichés rockeros y que se dedicó una buena parte de su carrera a tocar temas sobre la vida real y en contra de los mismo clichés que evitó y de todas las estupideces que muchos creen que componen el rock and roll (esto ya lo cité como mil veces pero lo voy a hacer una vez más porque creo que es un manifiesto, «For me, one song about your real life is worth ten ‘professional’ songs«) y otra buena parte a cantar los temas más inocente, infantiles y cándidos que haya generado la música pop y que solamente él podría cantar sin ningún tipo de ironía (él decía una vez, hablando sobre lo deprimido que estaba cuando compuso «Abdul and Cleopatra», que no se notaba en la canción porque «que me sienta miserable no significa que tengo que hacer sentir a todo el mundo miserable»).

Bueno, no creo que tenga que decir mucho más que el disco mismo no diga mil veces mejor, así que bajenlo y eso. Enjoy (that summer feeling)!

Jonathan Richman – Es Magia

1- Harpo en su harpa
2- Behold the Lillies of the Field
3- The Beach
4- Government Center
5- When We Refuse to Suffer
6- Her Mystery Not of High Heels and Eye Shadow
7- Abdul and Cleopatra
8- I’m a Little Dinosaur
9- Egyptian Reggae
10- Coomyah
11- Angels Watching Over Me
12- Una fuerza allá
13- Just Because I’m Irish
14- Vampiresa mujer
15- Shirin y Farad
16- That Summer Feeling
17- Dignified and Old
18- A Plea for Tenderness
19- Now Is Better Than Before

Bajar