Newspaper Blackout Poems.

Austin Kleon es un dibujante y escritor de Texas que se dedica a tomar páginas de libros y diarios y pintar sobre ellas dejando algunas palabras visibles, creando un nuevo poema a partir de un viejo texto.

El resultado es misterioso, conmovedor, absurdo, como un cut up concentrado o una extraña forma de comic hecha solo de palabras y cuyo ritmo nos lo dicta los enormes bloques de negro. Léanlo.


And stare at your shoes like it’s 1991

Bo, ¿que onda con esto? ¿Es la tumba oficial del Indie de los 90’s? Que es esto de las bandas tocando sus discos consagrados para los new indie bois?
No se. Hay como un tufillo incómodo y raro. Ver alguna de esas bandas tocando esos discos debe estar bueno, pero en general, da una sensación como triste, de nostalgia y resignación.


Algunas canciones

Magnetic Fields – The things we did and didn’t do

Se podria hablar largo y tendido de Merritt y quizas el más adecuado para esto sea Dario, pero que hace unos meses lo estoy escuchando mucho y le estoy agarrando mucho el gustito. Tenia pensado escribir acerca de como sus temas todos se podrian dividir en 3 elementos casi independientes: letra, la música (acordes y melodias) y la producción y el ‘estilo’ del tema, como 3 capas que podes moverlas y hacer temas casi diferentes. En el 69 Love Songs, se notan como lo estable de los temas son los primeros dos puntos, mientras que la producción y la cadencia cambia totalmente de tema a tema. Es algo que le divierte mucho a Merritt, y seguramente sea un efecto secundario ( y tambien, en cierta forma, buscado) de hacer semejante cantidad de temas. Uno se aburre y dice «fuck, voy a hacer un tema calypso».
Confesión que extrañará a pocos: Me cuesta horrores la producción de Merritt, siempre me costo. Esos sonidos cutres, de teclado berreta noventoso, esas baterias sin groove, ese uso deliberado y casi aleatorio de efectos en todos lados, todas esas cosas violan cada regla sagrada de como una producción de un disco electrónico deberia de ser. Años de Boards of Canada hicieron daño, ciertamente.
En fin, en este tema se da que todos los elementos funcionan perfecto, y justamente en un tema que podriamos considerar ‘menor’. Solo 3 acordes, una melodia que se repite, algun arreglo mínimo, y de las letras mejor logradas de merritt, usando sus aliteraciones tradicionales pero colocandolas de forma que solo se ve la mitad de la historia y deja todo abierto. Perfecto para el final de un disco.

All the things I knew I didn’t know and didn’t want to know that you told me just to tell me later that you’d told me so come flooding back to me now
Come on
Come flooding back to me now
All the things you said you’d never say and you said anyway The things we did and didn’t do The things we did and didn’t do come flooding back to me now

Dr. Dog – Little Bird

Seguro que hay varios casos donde ocurren cosas similares, pero la verdad me sorprende como la producción recontra cutre y podrida de los demos y lados b de Dr.Dog le hace tan, tan bien a los temas. ¿La producción importa al final o no? Su anterior disco, ‘We all belong’, tiene un puñadito de grandes temas, pero mi corazón se queda en el Toothbrush, su primer disco, esa chanchada que hicieron pegando y cortando cintas para tener algo para vender en sus primeros shows.
Seguramente no sea solo la producción, sino el encare de grabar, esa cosa de grabar a las 5 de la mañana, quizas totalmente borrachos y drogados, y emocionandose por demás en cada coro y arreglo.

El Perro del Mar – How we did Forget?

O mejor dicho, «otro capitulo de Ezequiel en contra de las listas de mejores discos del año»
El segundo disco de El Perro del Mar salió sin mucha pena ni gloria, y a primera escucha, no pasa nada. Y eso es medio el secreto del disco, no pasa nada en casi todo el disco, es completamente chato, tranquilo, amable, y austero. No me refiero al despectivo «no pasa nada» de «no me generá ninguna emoción ni reacción», sino más bien un «pasa desapercibido». Todos los temas son muy mínimos, el disco dura media hora, de los 12 temas, dos son instrumentales, solo uno pasa los 4 minutos, y hay algunos que no pasan de ser una progresion de acorde mínima con una linea vocal que se repite hasta terminar.
Y a la insistente tercera o cuarta escucha del disco – que es facilisimo de escuchar – uno se da cuenta de que pasan bastantes cosas. El clima es ligeramente optimismo, como una mañana otoñal con una ligera niebla y con plantas llenas de rocío, con un ligero fresco inesperado que hace que uno se quede en su casa pero muy agradablemente. La diferencia con la angustia del primer disco es notable, pero me genera una sensación de que nadie va a nombrar jamas a este disco. Es casi transparente y demasiado hetéreo. Además se nota que fue compuesto con eso en mente, lo cual me genera una estima muy alta hacia Sarah Assbring, la chica detras de este proyecto.
How we did Forget es uno de los temas mas llamativos del principio, con ese aire ‘noir’ y esa genial linea de bajo repetitiva. Quizas es de lo más parecido al otro disco, pero igual ya se nota otro perfil un poco más relajado.


Having Fun With Reruns.

b52s1

¿Vale la pena escribir o decir algo sobre los B-52’s hoy?
Es una pregunta que me vengo haciendo sinceramente desde el momento en que logré escuchar entero su último disco, “Funplex”, editado luego de 16 años sin sacar nuevo material.
Porque, por principio, yo tiendo a oponerme a los retornos. Y a pesar de que los B-‘52’s nunca se “fueron” del todo, más bien pasaron a una certificada insignificancia, esto es una suerte de regreso. Y hace mucho que no me entusiasmaba tanto un disco de un retorno. No es un “glorioso regreso a la forma”, como se dice de tantos discos malos en los que un artista sencillamente le da a su audiencia lo que estos deseaban, un facsímile mas o menos idéntico de su mejor momento. Nada podrá igualar el mejor momento de los B-52’s, mucho menos ellos mismos. Pero es un regreso al fin y al cabo y no es un regreso particularmente innovador, tampoco. Es un muy, muy buen disco dentro del estilo B-52’s, pero eso no quiere decir que ese estilo sea radicalmente diferente. Siguen habiendo grandes frases kitsch y ridículas, sigue existiendo esa maravillosa relación entre la voz de Fred Schneider (¿como puede ser que este tipo no haya actuado en alguna película de John Waters?) y las voces de Kate Pierson y Cindy Wilson, siguen produciendo canciones para bailar sin ningún tipo de disculpa al respecto. ¿Se puede reclamar algo mas? Quizás si, y quizás mi amor por este disco revele una veta hipócrita en mi persona, pero hay que tomar en consideración dos cosas: en primer lugar, la ínfima cantidad de bandas como los B-52’s en nuestro mundo y la dificultad que tienen todos los pseudo grupos new wave para sonar con una porción de la alegría de estos atenienses. Y, en segundo lugar, el hecho de que esta hermosa banda con nombre de avión no realiza ninguna apología de su estilo, no se presenta con pretensiones, no intenta venderse como la segunda venida de Cristo. Solo como lo que son, incansables animales fiesteros a los que no les interesa revolcarse en la nostalgia, porque las mejores fiestas siempre son en el aquí y el ahora, con cuerpos sudorosos y blackouts. Y eso los dignifica y los pone lejísimos de tantos retornos impulsados por el vil metal.

Juliet Of The Spirits

Creo que lo que me mas me gusta de esta canción es la manera en que parece una balada para el siglo XXI: una canción que ni de cerca es de las mas bailables del disco, una misiva de optimismo a una hipotética muchacha reprimida, una suerte de balada con sintetizadores de los años 80 reinterpretada en versión Cindy / Kate y que podría ser cantada por Sophie Ellis Bextor o las Sugababes, que tanto le deben a estas mujeres, con una producción entre sutil y ampulosa, con coros que parecen los espíritus del título, grandes colchones de sintetizadores y guitarras y rápidos tecladazos que puntean, como si hiciese falta, el placer y la liberación del estribillo, místico y gozoso al mismo tiempo.

Keep This Party Going.

Es una obviedad, quizás, remarcar una canción con ese título y decir que es uno de los mejores ejemplos de lo que los B-52’s hacen mejor: la canción de fiesta irresistible, con arreglos de guitarras eufóricos / surf / rockabilly (otra cosa que sorprende del disco: la manera en que las guitarras funcionan de una manera diferente a cuando estaba Ricky Wilson, mas musculosa, menos omnipresente y saltarina, como una producción FUERTE para el siglo XXI y no ese jangloso chan chan chan de Wilson) y un duelo verbal fantástico entre Fred y las chicas, con él cantando los versos con mínimo arreglo musical y ellas ESTALLANDO en el estribillo. Pero es que les sale tan bien, tan convencidos de que el baile y el disfrute corporal y musical es ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLE para ser fanático de la música que me rindo ante la obviedad, ante estos hermosos fantasiosos de una Athens, Georgia multisexual, bacanal, con su moda retrofuturista, con su Fred Schneider, ídolo de grandes y chicos, cantando “Go to church on Sunday / Party on Monday / And every other day of the week”.