Ayer en películas

Sí, este es un post sobre películas que vi ayer. Dos películas, la primera con interés, la alquilé, y la otra sin ningún interés, estaba empezando y no tenía ganas de levantarme de la cama y dejar de ver tele.

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La llegada del posmodernismo al cine mainstream americano de los 90s post-tarantinescos contó entre los vicios que acarriaba el de confundir velocidad visual o velocidad de montaje con velocidad narrativa. La idea de que si uno hace 15 cortes en 15 segundos y la cámara se mueve a una velocidad que da náuseas es porque muchas cosas deben estar pasando a una velocidad vertiginosa, pero la náusea provocada por la cámara es muy diferente al vertigo producido por la narración. De entre todos los directores aquejados por este mal, el mejor ejemplo tiene que ser Darren Aronofsky.

Aunque Pi es una película más que aceptable sufre de este problema. No lo esperaba después de todos los buenos comentarios que había escuchado pero hay que decir que una de las características más notables de este mal es que se propaga fácilmente no solo entre realizadores sino también entre muchos espectadores que después de un tiempo tampoco son capaces de ver la diferencia entre ambas velocidades, la de montaje y la narrativa. En realidad aunque mis esperanzas iban en contra tampoco me sorprendió. Después de todo este problema que aparece como una molestia en Pi es la única e insustancial base de la repugnante Requiem para un sueño, segunda película de Aronofsky en comparación con la cual Pi es una obra maestra inmejorable. Al menos en el caso de Pi no la destruye totalmente, en Requiem… en cambio, había descartó una historia interesante o una narración agil y los cambió por un montón de recursos pseudo-cool y modernos que volvían la película inmirable y no sumaban absolutamente nada a la lentitud general de la película. En Pi sí hay una historia y sí pasan cosas, solo que no alcanza. Si se le restan a la película las escenas de «alta vertiginosidad» y las explicaciones matemáticas que interrumpen la narración en vez de hacerla avanzar la acción narrativa verdadera se acerca peligrosamente a cero. La película termina siendo un pastiche que suma cine indie, bajo presupuesto, atmósfera claustrofóbica, protagonista obsesivo/paranoico perdiendo la razón y matemáticas for dummies y al final el todo da un poco menos que la suma de las partes.

Y por cierto, aunque creo que debo ser el único que se va a quejar de esto, hay muy pocas matemáticas. En una película que se llama Pi uno espera matemáticas de verdad y no alguna explicación superficial del número aúreo y la secuencia de Fibonacci que cualquier mínimamente interesado podría dar por él mismo. ¿Y por qué se llama Pi si la dichosa constante no es mencionada nunca? ¿No debería llamarse Phi ya que de lo único que hablan es de eso? Creo que me parecía una mejor película antes de empezar a escribir.

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No, no es nada original. La historia de un ladies man atravesando su midlife crisis que se da cuenta de que el tiempo pasa y se está quedando solo y aprende su lección de la forma más dura dejando embarazada a la novia de su mejor amigo y siendo tratado por una mujer de la misma forma que él siempre había tratado a las mujeres ante lo cual tiene una epifanía y ve que todo lo que hizo, todo lo que no hizo por todas las mujeres que se preocuparon por él, todo el amor que nunca correspondió, todos los engaños, todas las mentiras lo llevaron a ser lo que es hoy y que la libertad de ir adonde quieras y hacer lo que quieras no vale mucho cuando no tenés nada para hacer ni ningún lugar a donde ir. No, esa película ya la vimos todos un millón de veces. ¿Eso es todo lo que hay? No me interesa. Si hasta se cruza con una versión vieja de él mismo para ver un poco más claro todavía el desastre que está haciendo con su vida, para subrayar un poco más el infinitamente subrayado y remarcado mensaje de la película. Claro que tiene la excusa de ser una remake de una película de 66, pero no sirve del todo porque igual alguien decidió hacer esta película ahora. En realidad le juega en contra porque aunque no vi la Alfie original estoy seguro de que debe ser muchísimo mejor al menos por el solo hecho de tener al gran Michael Caine al frente lo cual no puede menos que generar comparaciones y hacer que uno se pregunte a quien carajo se le ocurrió que el nabo de Jude Law podía estar al nivel o tener al menos una milésima parte del carisma de Caine. Además, es muy diferente hacer una película tan puritana sobre las catastróficas consecuencias de una vida promiscua en los 60s, en pleno swinging London, que sería un equivalente cinematográfico a los Kinks sacando un disco como The Kinks are The Village Green Preservation Society y otra muy diferente es hacerla ahora en tiempos en los que el neo-puritanismo está en mejor estado que nunca. Saquen sus propias conclusiones.

De cualquier forma, voy a remarcar dos méritos de la película, aunque uno ya le pertenecía a la original, lo que me deja con la misma sensación ambigua que me dejó V for Vendetta de saber que todo lo bueno es gracias al original pero todo lo malo es mérito propio (o sea que lo único bueno es bueno a pesar de la película y no gracias a ella). El primero, que no tenga final feliz. Para nada, todo lo contrario. Y esto es igual a la original pero al menos tuvieron la decencia de no cambiárselo y hacer que se quede con la chica y sea feliz para siempre. Un punto a favor. El segundo, haber dejado en manos de Mick Jagger la banda de sonido. Y claro que es el Mick Jagger de ahora y las canciones no se defenderían fuera del entorno de la película funcionando como score y gracias, pero aún así Mick prueba que siempre fue el mejor (o el único) que puede reflejar musicalmente esa mezcla de exhaltación hedonista, lujuria y angustia que intenta transmitir la película. Punto para Mick Jagger más que para la película.


finalfantasy6

Estuve leyendo muy entretenido estos analisis sobe varios juegos por cierto Blogger. Aqui esta el analisis del Earthbound y el Final Fantasy III (VI en Japón). Estan muy bien escritos y estan constantemente tirando conceptos muy buenos acerca de que es un videojuego que no, y su relación con otros medios de Storytelling, como las novelas, las operas, el cine, etc, y jamas tomandolo como un simple entretenimiento, cosa que no son hace ya más de 15 años.
La del Earthbound es especialmente sorprendente – juego que jugue hasta llegar hasta un cuarto más o menos, que me parecio raro pero el juego en si un poco aburrido. El autor lo considera el segundo mejor videojuego de la historia (numero 1: Super Mario 3) y destaca muchisimas cosas interesantes – como el ser quizas el primer videojuego que tiene auto-consciencia de que es un videojuego, de que hay alguien atras del control, jugandolo, y reirse de ello y al mismo tiempo hacerte emocionar y comprenetrarte en el juego. Sobre el Final Fantasy III (uno de mis videojuegos favoritos) tambien se fija en detalles geniales que habia olvidado:

(…) when Cyan stands at the edge of the platform in the Phantom Forest, after the train ferrying his family to the afterlife has departed, there’s this awkward silence. The rectangular train platform has no exit. Shadow stands in the middle of the platform, poised, with his dog. Cyan stands at the end of the platform, head bowed. Sabin is under our control. We can walk left or right. Talk to Cyan, and he says nothing. He doesn’t move. A word balloon doesn’t even pop up. Talk to Shadow, and he says «Leave him alone,» of Cyan. Sabin says nothing. We run back and forth for a few moments, in utter musical silence, unable even to open our own menu, until the screen fades to black. How many players, at this moment, tried to open their menu, only to find that you couldn’t do it? I, for one, did. What did I want to see? What did the director not want me to see?

PS: Tambien parece que Tim, el blogger, es fan de los Boredoms y via su blog me entere que Nobuo Uematsu (creador de la música de todos los Final Fantasy) tiene una banda donde toca esos temas, llamada genialmente The Black Mages.


Speech de la campaña política de Toyama Koichi, auto-proclamado revolucionario fascista, en la televisión japonesa. Esto fue trasmitido realmente al aire, ya que según una ley, todos los candidatos politicos tienen derecho a un espacio en la TV. Genial, gracioso y aterrador al mismo tiempo – cuando te das cuenta que dice cosas que son ciertas.


Beasts es un proyecto de Fantagraphics, un libro en el que les piden a diversos artistas que dibujen su monstruo favorito. Hay cosas magníficas como un Leviathan por Tony Millionaire y un Peg Powler (supongo que es una especie de hada inglesa que se come niños) por Jaime Hernandez. La imagen de arriba es un Jersey Devil por Kim Deitch. Vayan, miren!.