There’s Nothing Wrong With Fun, You Thrill Killers!
La recepción que se le esta dando al nuevo disco de Rooney, “Calling The World”, y la diferencia marcada con la recepción de “Boys And Girls In America”, dice mucho sobre la larga aversión que tienen los periodistas (y escuchas) con la pura e in-adulterada diversión. Pareciera que la sombra del rockismo y la seriedad se extiende sobre la música (indie en particular, lo admitamos) como los dibujos de Alex Ross y las muertes innecesarias de personajes secundarios en los comics de superhéroes. ¿Que es lo que le pasa a nuestra cultura que un disco que es, básicamente, Springsteen con un nuevo set de referencias líricas (por mucho que me guste) es recibido como la segunda venida de Cristo y un disco como el de Rooney, que se solaza (y es feliz!) en su repetición de los mejores rasgos de la ELO, Duran Duran, George Harrison solista y hasta un poquito de Big Star es considerado banal y “cheesy”?.
Justamente es esta honestidad estilística, esta transparencia en su intención de solo hacer bailar a la gente con los recursos del pop mas efectivo, en la tradición de esas otras geniales bandas mencionadas arriba (y, no olvidemos nunca, los mas grandes: ABBA) lo que hacen que el disco sea un soplo de aire fresco, una hermosa carta de amor a la felicidad de abandonarse a una felicidad que es muy parecida a comer grandes cantidades de caramelos.
Rooney – When Did Your Heart Go Missing
Y si no, los desafío, LOS DESAFÍO, a no cantar a grito pelado el estribillo de “When Did Your Heart Go Missing” la segunda vez que aparece. La canción que podrían haber compuesto los Duran Duran circa “The Reflex” o Robert Palmer en un rapto de inspiración. Un verdadero floor filler que, en la gran tradición del pop comercial de los ochenta, cuenta con letras completamente cliches y ridículas. Pero no importa, porque lo que parece estar diciendo la energía de la canción, la urgencia de la voz, los sintetizadores al mismo tiempo completamente kitsch y catárticos, esa guitarra que entra en el estribillo y es COMPLETAMENTE un acto de manipulación de nuestros generadores de endorfinas, es que el “significado” de la canción misma no importa, solo interesa que te sumerjas en ese océano de alegría absoluta, que bailes como si en ese acto estuvieses redimiendo a toda la humanidad.
Rooney – Don’t Come Around Again
Y en “Don’t Come Around Again” se apropian de otra larga tradición en la escuela de bandas pop inventivas: la falsa canción rock. Es un truco de Big Star, se podría decir, pero yo no puedo dejar de pensar en la magnificencia de Cheap Trick, que fueron quizás quienes mejores lo hicieron. Parecen decir: “miren, también podemos ser malos y robar riffs de los Rolling Stones”, cuando en realidad son chicos bien, optimistas, que no podrían proporcionar nada de la alegría decadente que hemos venido a asociar con cierto rock cavernícola. Así que uno se los imagina en su estudio, pensando en hacer un rockito, pero sonriendo tan evidentemente al comenzar la grabación que todo colapsa en un gran espasmo colectivo de risa.
Canción Para Una Generación Futura. (Porque los B-52’s deberían gobernar el universo.)
– ¿Alguna vez te he dicho cuanto me gustan los B-52’s?.
(Así comenzó la conversación.)
– No, creo que no.
– Es algo en lo que no pienso muy a menudo. No son como esos iconos bizarros que todos tenemos que tener, pulir de vez en cuando, sacarlos al sol y adorarlos en público. Los Mark E. Smiths, los Daniel Johnstons. De alguna manera, los B-52’s están siempre… ahí, como una corriente subterránea, como un objeto a cuya presencia ya te acostumbraste. Hasta que uno los escucha. Claro. Siempre te llaman la atención sus peinados en forma de panal de abejas, sus pantalones acampanados de colores fluo, el ridículo bigotito de Fred Schneider.
– Perdón, estamos hablando de los de Love Shack?
(Enorme cara de enojo, como diciendo “Mierda!, ¿porque tengo que relacionarme con idiotas?)
– ¡Por dios, hombre!. ¡Love Shack!. ¡Pensaba que tenias un poco mas de cultura musical!. Esa canción es buena, no lo dudemos, pero no se acerca ni a atarle los cordones a lo REALMENTE bueno de los B-52’s. ¿Alguna vez escuchaste su primer disco?. Es el de tapa amarilla, no roja. Fred Schneider esta con un traje azul ridículo, mirando a la cámara con cara de estúpido y Cindy Wilson tiene una peluca casi blanca, cónica.
– No, no realmente.
– ¡Con razón!. ¡Ese disco es absolutamente imprescindible!. Te voy a hacer una copia. Tenés que escucharlo entero, no solamente “Rock Lobster”. Aunque esa es probablemente la única canción que no me cansare JAMAS de escuchar en una fiesta.
(Trago de cerveza, realmente esta excitado y enojado de que no se los reconozca como una gran banda)
– Si, bueno…creo que mi experiencia con ellos llega hasta ahí, básicamente. En alguna fiesta he bailado “Rock Lobster”…y el video de “Loveshack”.
– Tenés que escuchar ese disco. ¡Tenés que escuchar ese disco!. Es terrible. Tenés que sentir esas guitarras surf, que uno percibe que pueden degenerar en una masa informe de ruido en cualquier momento. Esa enorme decadencia comercial… El perfecto punto de contacto entre la comercialidad y el inconformismo post punk. A veces pienso que los B-52’s realmente inventaron la pose indie que luego seria la marca registrada de Pavement, ponele. ¿Porque sino esa fascinación con el pasado?. ¿Con la Norteamérica de los años 50?. No era mera nostalgia. Uno sentía que se reían sarcásticamente. Los B-52’s eran el futuro armado de los pedazos rechazados del pasado, de las migajas que nadie quería. ¿Seguro que no escuchaste “Dance This Mess Around”?.
– No…creo que no. Pero ese título es muy bueno.
– Si, pero deberías escucharla. Es una especie de mezcla entre una canción de las Ronettes y Le Tigre. ¿A vos te gusta Le Tigre, no?.
– ¡Si, claro!. Kathleen Hanna, te amo.
– Si si, claro, ¿vos sabes cuanto le robo esa mujer a Kate Pierson y Cindy Wilson?. Ellas inventaron el estilo “chica de bubblegum” + punk. Y no solamente Hanna: las Deal, las chicas de Sleater Kinney, todo el electroclash… Todos les robaron a esas dos mujeres increibles…Pero estoy divagando. Te hablaba de “Dance This Mess Around”. Es una especie de mezcla entre las Supremes y Le Tigre, como te decía. Pero lo genial es como parece la canción de una niña caprichosa. Si las canciones de los 50 siempre eran sobre la chica sumisa, acá hay una inversión: tu novia buena se rebeló, quiere bailar y chilla como un nene sin su mamadera “Why don’t you dance with me!!!???!”. Un momento glorioso de la música pop.
(Mientras dice esto, agita los brazos para arriba y para abajo y mueve la cabeza a un ritmo imaginario. Toma otro trago de cerveza.)
– Bueno, voy a tomarte la palabra sobre eso…
– En serio, man. Después te lo grabo. En fin…el segundo disco es maravilloso también. Es el de tapa roja. Están sentados en unos sillones, con la cara mas seria, como diciendo: “hijos de puta, que no entendieron que tenían que bailar y adorarnos, ¡ahora les vamos a dar mas!”. Porque por dentro es casi igual de brillante que el anterior. Tiene “Give Me Back My Man” y “”Private Idaho”…
– ¿Como la película de Gus Van Sant?
– ¡Claro! ¡Si robó de ahí el titulo!. Hay un pequeño agradecimiento a los B-52’s al final. Es genial que la haya sacado de ahí, porque una película con esa carga tan fuerte de homo erotismo confuso, de sensación de crecer, de tener que volverse un adulto, solo podría llamarse como esa canción, que es un especie de himno en contra del enclaustramiento, una suerte de exhortación a un interlocutor imaginario incitándolo a que abandone su vida monástica, su Idaho privado y salga a la luz.
A esos dos discos los tengo en vinilo. ¿Te acordás de la época en que vendía vinilos para pagarme las vacaciones?
(De pronto su mirada se pone borrosa, nostálgica)
– Si, claro, ¡esos vinilos nos dieron unas cuantas satisfacciones!
– Bueno, nunca me ví ni siquiera tentado a vender los de los B-52’s. Hasta puse mi “Ziggy Stardust” original, edición inglesa, en el mercado y a ellos no los podía tocar.
¡Mierda!. ¡Si hasta Whammy es fabuloso!. En el medio esta ese ep que sacaron con David Byrne, que, a pesar de los nombres involucrados, no es gran cosa, pero tiene un título perfecto: “Mesopotamia”…
– Si, es un lindo título…
– Claro que si! Y no lo digo solo porque soy un enfermo de la historia, sino porque traslada la imagen perfecta para la pequeña decadencia de los B-52’s: al mismo tiempo da la impresión de una civilización vagamente libertina y salvaje (porque tendemos a pensar que todas las civilizaciones antiguas son ligeramente libertinas y salvajes) y de un pantano cuidadosamente corroído por las aguas de varios ríos infectados de mosquitos, sapos y musgo. Quizás es un anuncio de los problemas que seguirían…
(Pausa por un segundo, toma otro trago de cerveza. Enciende un cigarrillo)
De cualquier modo, “Whammy”es una especie de versión McDonalds del sonido B-52’s. Creo que a ellos les hubiese gustado esa comparación, tan obsesionados estaban con el consumismo norteamericano. Un disco con una producción mucho más limpia, canciones más “sencillas” que se apoyan predominantemente en sintetizadores simples y un tanto blandos, pero que aun tiene fuerza, potencia y alegría. Tiene esa maravillosa canción “Song For A Future Generation”. Ahora estoy leyendo a Douglas Coupland y por momentos la letra de esa canción me recuerda a sus desapasionados análisis de la juventud de los 90.
– ¿De que manera?
(Parece casi fastidiado de que lo interrumpa en medio de su diatriba. Hace una larga pitada a su cigarrillo y sigue)
– Bueno, la letra habla sobre dos personajes que se creen mucho, que quieren ser el “rey de la galaxia” y la “emperatriz de la moda”, por lo menos en las primeras estrofas, lo cual condensa la desesperación norteamericana por el éxito que fue tan fuerte en los 80, pero esta presente en toda su historia. El destino manifiesto y todo eso. Esa parte sola ya garantiza que la canción es fabulosa, pero las siguientes estrofas, donde cada uno se presenta y da dos o tres datitos sobre su persona, como si estuviese en un programa de citas, es lo que me recuerda a Coupland. Porque es un poco la idea de que todos podemos ser resumidos en dos o tres rasgos particulares, “quirks”, pequeños detalles neuróticos que definen nuestra personalidad. Y, claro que si, en nuestra relación a la cultura pop que consumimos en nuestra juventud.
– Veo que realmente te apasionan los B-52’s. Yo solo pensaba que te gustaba pasar una o dos canciones de ellos en fiestas…
– Si, bueno, como te dije, es algo en lo que no pienso a menudo. Además la gente tiende a tener esta visión unilineal de los B-52’s como una banda de fiesta, vacua e insustancial. Pero son tanto, tanto más. De cualquier modo, ellos también hicieron bastante por alimentar esa imagen, después de todo. “Bouncing Off The Satellites”, por ejemplo. Es un disco triste, un disco de B-52’s “by the numbers”. La suavidad del sonido del disco anterior ya ha degenerado en los peores trucos de producción de los 80. En esas baterías preprogramadas (o que suenan como preprogramadas) y en una sensación de agotamiento bastante pronunciada. Kate y Cindy no cantan como antes, las guitarras de Ricky Wilson apenas están presentes. Es que claro, se murió en medio de la grabación de sida…
– ¿Se murió de sida?.
– Claro…una cosa que siempre fue encomiable de los B-52’s era que eran una banda realmente igualitaria y que aplicaba bastante las ideas de igualdad entre los sexos tan en boga en el post punk. Pensalo: eran 3 miembros gays y dos chicas. Y, sin embargo, nunca hicieron aspaviento de nada de ello. Por ello creo que abrazaban toda la iconografía norteamericana con ironía. ¿Que hay mas irónico que 3 gays y dos mujeres apropiándose de la estética de los 50, la época de las casas construidas todas iguales, los suburbios blancos y los matrimonios felices no comunistas?.
(Ríe de su propia broma, toma otro trago de cerveza y aplasta la colilla en el cenicero)
En fin…que “Bouncing Off The Satellites” es feo, pero es perdonable, se les acababa de morir su guitarrista, hermano de su cantante y corazón musical de la banda. Y a pesar de todo ello tiene una canción preciosa de cierre: “She Breaks For Rainbows”. Un tema synth pop sentimental, delicado, melancólico. Como esos hits que se hacían en los 80, que todos clamaban detestar pero en el fondo amaban. Como “Don’t You (Forget About Me)”. No puedo evitar leerlo como una gran carta de despedida a Ricky Wilson, con su letra sobre lluvia y arco iris y su melodía suavemente triste que al mismo tiempo es “elevadora”, te levanta, te da esperanzas.
Y lo más genial es que justo cuando todo parecía perdido, hicieron un Fénix.
– ¿Un que?
(Una vez mas el fastidio en su cara)
– ¡¡¡Un Fenix, hombre!!!. ¡Es la historia mas vieja del rock!. Banda que parece acabada saca un disco hermoso que los vuelve relevantes de nuevo. Renacen, en pocas palabras. No es algo que suceda seguido, cuando un grupo esta en un punto tan bajo, en general es mas probable que sigan hundiéndose y seguir escuchándolos es lo mas parecido a ver un accidente de tren en cámara lenta.
Pero a los B-52’s no les pasó eso. “Cosmic Thing” es, quizás, lo mejor que hicieron desde “Wild Planet”. Es un disco de revancha. Ya desde el primer tema te das cuenta que suenan mas afilados que nunca, irresistibles ganas de mover los pies te invaden. ¿Sabias que ese es el ultimo cd que me compré?. Y de eso hace dos años…
– Guau, realmente sos un fan…
(Se detiene un momento y piensa, como percibiendo claramente por primera vez una nueva idea)
– Si, parece que si…Lo bueno de charlar estas cosas es que te das cuenta de lo mucho que apreciabas algo… ¡Y en este disco esta “Loveshack”!. Que fue un gran éxito, como todo el mundo puede atestiguar. Y en este caso estaba completamente merecido. Si bien interminables repeticiones en canales de videos y en fiestas de todo tipo me llegaron a cansar (¡pero hay que admitir que era de lo mejor que pasaban en algunas de esas fiestas!) sigue siendo un tema inoxidable. La banda de sonido perfecta para la película comercial que John Waters jamás volverá a filmar. Todo tan campy y brillante…
El otro hit también es genial, “Roam”, a esa seguro que la escuchaste. Es una canción completamente hedonista. Te encomia a abandonar tus responsabilidades y a “dar vueltas alrededor del mundo”. ¿Hace cuanto tiempo que no existe una banda que hace de la diversión su modo de vida?, ¿cuyo único objetivo en la vida es que te sientas bien?.
(Suspira melancólicamente)
Pero, por debajo de eso tiene “Deadbeat Club”. Una verdadera postal de despedida. Los B-52’s no manejaban la tristeza. El sentimiento estaba tan alejado de su paleta de emociones como el odio de la de Jonathan Richman. En esos tres minutos de “Deadbeat Club” se quiebra esa pared y tocan por primera vez la tristeza con mayúscula. Ese momento de vulnerabilidad, de hastió, indicaban que ya no se estaban riendo y que esta vez iba en serio…La única manera de terminar la fiesta mas divertida en años.
– ¡Hey! ¿Y la banda sonora de los Picapiedras?.
(Pone cara de disgusto, frunce las cejas, mira con odio y arruga la nariz).
– Seguro que eso lo grabaron dobles nazis criados en probetas.
(Versión sin editar de la nota aparecida aquí en junio de este año)
Jon Savage, el hombre que nos dio «England’s Dreaming», escribe «Teenage: The Creation Of Youth Culture», un libro que trata sobre la invención de la categoría de adolescente desde finales del siglo XIX hasta mitades del XX, mas precisamente, hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Hermoso proyecto que me hace cosquillas en todas mis obsesiones: historia, cultura popular, siglo XX y periodismo.
Camille Paglia lo reseña aquí y Michelangelo Matos hace lo propio en The Onion. Quien me lo regala para mi cumpleaños?
«Señor, de todo de lo que hablan los chicos es del internet»

DC descubre los webcomics. El nuevo imprint de DC Comics se llama Zuda y es una suerte de comunidad virtual donde cada mes se propondrán 10 trabajos para que los miembros los voten y el más votado se convertirá en una serie «regular» dentro del sitio.
Buenas noticias o malas noticias?. Es sintomático de la respuesta que esta teniendo la iniciativa (y esta remarcado en esta entrevista con Paul Levitz, el presidente de la rama editorial de DC) lo lento y tarde que llega DC al mundo de los webcomics y lo extraño que es observar un proyecto que (por lo poco que se sabe) funciona en parte como un imprint tradicional y en parte como una comunidad alla web 2.0, mezclado con un componente de concurso de popularidad. Los impulsos geriátricos y fosilizados de DC luchan contra la innovación que implica de entrada un modelo como el de los webcomics.
Aquí hay una larga recopilación de opiniones sobre el proyecto, y como es de esperar las palabras en labios de todos son «propiedad intelectual» y «derechos de los autores». Además de «contrato», claro.
Warren Ellis lo resume bastante bien:
Si alguien puede ir a la oficina de Zuda y colgar dos carteles, uno diciendo «NO SEAN MALVADOS» y otro diciendo «NO SEAN ESTÚPIDOS», entonces podría ser, como poco, un gran motor de prensa y para activar la audiencia online. Tienen que entender que incluso las entradas rechazadas estarán activas si la comunidad y los comics son lo suficientemente vibrantes
Después sigue hablando sobre las Suicide Girls, pero ya no importa. O, como lo pone Scott McCloud (y a Scott McCloud hay que prestarle atención cuando se trata de estas cosas):
Lo que le puede venir a la mente a ciertas personas, incluyéndome, es «venus atrapamoscas». En este momento todo es especulación, no sabiendo cual es el trato exacto. Todo depende del trato que le ofrezcan a los creadores. Tengo mis dudas sobre cuanto control y/o «propiedad» sobre cada comic DC esperara a cambio de «publicarlos».
.Update: como es de esperar, en la sección de la blogosfera destinada a los comics, todos tienen su opinión sobre Zuda Comics.
En general lo que se observa es una tendencia a pensar que esta iniciativa es una especie de truco por parte de DC para conseguir el laburo (y las creaciones) de un montón de jóvenes esperanzados en pegar el salto. No hay dudas de que esas sospechas están bien fundadas y que hay que mantener la guardia alta hasta que ciertas cosas se diluciden (contratos, contratos!) pero yo tiendo a verlo como un punto intermedio: no creo que sea tan limpio y agradable como poner tu propia pagina y subir tus comics, pero al mismo tiempo tampoco creo que los de DC estén entrando en esto con la idea de afanar alevosamente. En fin, el tiempo dirá.
Particularmente interesante es el punto de vista de Resplendent Beard, por el hecho de que trata uno de los problemas mas importantes del imprint: si las series van a aprobarse por votación a raíz de una por mes, con que va a lanzar?. Y una sola serie va a sostener el sitio durante todo un mes hasta que elijan la segunda?. Además: porque no utilizar los miles de proyectos basados en personajes ya de DC que andan dando vueltas, como esta maravillosa propuesta para una Wonder Woman manga?.
También vale la pena leer esta entrada de Tom Spurgeon, aunque sea para recordar que NUNCA se puede ser demasiado cauteloso cuando tratando con grandes corporaciones.
Gut Ja!
Una de las cosas más hermosas (y peligrosas) que tiene esta época de abundancia de información musical es la tendencia, por el mismo input enorme, a concentrarse en porciones reducidas. Esto es: a preocupase mas por la canción o el single que el disco. Si bien también desvaloriza en parte nuestra relación con la música, al convertirnos en seres con déficit de atención que no dejan que su experiencia de la música crezca al mismo tiempo que ellos, desechando todo aquello que no les impacta al primer momento, es innegable que la gimnasia de escuchar una canción, como enfermos, una y otra vez, es maravillosa. Y, además, la flexibilización de la escucha permite que lleguen a nuestras manos tesoros ocultos, canciones de artistas que no fueron incluidas en discos o que han sido deliberadamente desconocidas por sus padres, cayéndose entre las grietas de la discográfica oficial.
“German Bold Italic” de Kylie Minogue y Towa Tei pertenece a ese grupo. En 1998 Towa Tei todavía era (como lo sigue siendo hoy y probablemente lo será siempre) el hombre que estaba detrás de las programaciones de Deee-lite y su hit “Groove Is In The Heart”. Para Kylie todavía faltaban 3 años para “Fever” y “Can’t Get You Out Of My Head”. Y de pronto se les ocurre sacar un single dedicado a una font, la German Bold Italic, una canción bailable completamente extraña, con Kylie cantando de una manera que parece una cruza entre una picara colegiala japonesa y una frígida aristócrata alemana.
A primera vista parecería que esta canción es una especie de “novelty song”, una broma diseñada para durar poco tiempo. Pero a medida que se suceden las escuchas, uno percibe que todo en ella rezuma de una modernidad tan a prueba de balas, tan alemana, que uno no puede evitar pensar que detrás de la supuesta vacuidad se esconde algo vanguardista. Y la canción, a pesar de tener algunas marcas que traicionan su año de origen, suena increíblemente contemporánea, como algo que los indies hipster podrían bailar hoy mismo. Hasta la propia typeface, con su diseño impactante, de líneas gruesas y rectas, recuerda a algo similar a la bauhaus, a ese modernismo aséptico e inhumano, pero preocupado porque todo se vea bien.
Lo cual nos lleva al segundo punto de genialidad de este tema: no hay un gesto mas conscientemente modernista, preocupado por la imagen y lo visual (usualmente asociado a lo superficial), que dedicarle una canción a una font!. No solo es lo más alejado posible de cualquier narrativa que involucre a un sentimiento humano (o la consideración de relaciones entre personas) sino que es un gesto completamente frívolo (y consciente de ello): están componiendo una canción a un elemento de la más absoluta superficialidad, a algo que recubre y da estilo, ordena y diseña, que ni siquiera tiene una existencia real. ¡Pero que bien que se ve y con cuanto estilo decora nuestros libros! Mediante la aceptación de su propia frivolidad y la decisión de llevarla hasta sus ultimas consecuencias, Tei y Minogue consiguen una fabulosa alquimia en la que logran humanizar al objeto de su música y convertirlo en un icono de una moda vanguardista que solo existe en su cabeza. Y, también, convertirse en síntoma y develar algo de nuestra civilización obsesionada con el diseño y la moda.
La letra conjuga perfectamente con este propósito, al remarcar los usos estéticos de la typeface y al unirse con la manera en que canta Kylie, cuya banalidad al pronunciar las palabras es digna de una supermodelo:
Hello
My name is German Bold Italic
I am a type face
Which you have never heard before
Which you have never seen before
I can compliment you well
Especially in red
Extremely in green
Maybe in blue blue blue
You will like my sense of style
You will like my sense of style
I fit like a glove – ooh!
Gut ja!
Gut ja!
Sin embargo, pareciera que 1998 no estaba preparado para una propuesta tan inusual, ya que la canción fue un fracaso, pasó desapercibida, y con el paso de los años la rubia estrella pop la ha excluido de compilaciones de singles y de su recuerdo. Pero hay que escucharla, para confirmar la idea de que Kylie es una artista mucho más interesante de lo que generalmente se considera.
Towa Tei & Kylie Minogue – German Bold Italic
(Bola extra: el video, dirigido por el novio de la muchachita australiana en ese momento: Stephane Sednaoui y en la que la vemos dando vueltas por Nueva York vestida de geisha).




