Maywa Denki es una compañía/proyecto artístico japonesa dedicada a inventar y producir delirantes objetos electromecánicos entre los que se cuenta geniales juguetes, dispositivos simplemente inclasificables y originalísimos instrumentos musicales con los que también se dedican a hacer performances. Acá hay un par de videos de demostración de esos instrumentos y otro par con ellos tocándolos. Estoy seguro que los de Devo hubieran matado por tener instrumentos como esos.

(via)


REM – Moral Kiosk
Después de leer de a ratos el blog Pop Songs 07′ me vino curiosidad por revisar los primeros discos de REM. ¿que banda particular REM, no? Con una pata en el mainstream, durante casi toda una década en el Under y luego volviendose en el Dinosaurio Rock que todos ya conocemos. Le tengo un gran cariño al Automatic for the People, disco soundtrack de la mejor parte de mis 16 años, pero no recuerdo tan bien al Green ni al New Adventures in HiFi (a pesar de tener mi tema favorito de ellos y uno de mis 20 temas favoritos, Electrolite).
Así que me baje algunos de los primeros discos a ver que tal, y quede bastante enganchado con el Murmur, y esa mezcla diseñada-para-gustarme de janglepop con post-punk. Y es que sonoramente me recordó mucho este disco a – por ejemplo – los primeros discos de The Cure, con esa producción llena de aire por todos lados. Este tema en particular – que no es hit ni sobresale tanto en la lista de temas – me puede y mucho, y me gusta en particular como entran brevemente con base disco al final.

DeerhunterStrange Lights
El disco de Deerhunter lo escuche bastante hace unos meses pero nunca me dio por alguna razón para escribir sobre el. Una lástima, porque el disco es muy interesante , en particular esa estructura poco-habitual de dividir el disco en dos actos, bastantes distintos entre si, el primero, noise mas bien abrasivo y hostil con cortes de ambient y drones, y el segundo, mucho más pop.
Entre esos temas pop esta este (creo que es el single), simplísimo y bellísimo a más no poder. Al igual que la mezcla janglepop + post-punk, las guitarras planeadoras a lo my bloody valentine, mas esa melodía vocal tan Robert Pollard, repetida una y otra vez hasta el hartazgo, auto-consciente de lo bien que está. Momento favorito: Cuando las voces dobles al final mencionan el nombre del tema y lo hace cada uno de forma ligeramente distinta.


Comics Should Be Good es un buen blog en general, pero la sección de «Comic Book Urban Legends Revealed» es literalmente horas y horas de diversión garantizada descubriendo acécdotas insólitas y datos rarísimos de la historia de los comics, por ejemplo, que el Joker originalmente moría en su segunda aparición, el pobre infeliz de Aquaman apareció por primera vez en una tapa recién diecinueve años después de su debut (y durante dieciocho de esos años su origen no era Atlantis), que Kevin Smith mató a Mysterio en un número de Daredevil sin consultar a nadie y por eso apareció post-mortem peleando contra Spider-Man o que el mísmisimo Jesús apareció como personaje secundario en Ghost Rider probando definitivamente la grossura del personaje, al que ni siquiera el hijo del Señor le hace sombra.


There’s Nothing Wrong With Fun, You Thrill Killers!

La recepción que se le esta dando al nuevo disco de Rooney, “Calling The World”, y la diferencia marcada con la recepción de “Boys And Girls In America”, dice mucho sobre la larga aversión que tienen los periodistas (y escuchas) con la pura e in-adulterada diversión. Pareciera que la sombra del rockismo y la seriedad se extiende sobre la música (indie en particular, lo admitamos) como los dibujos de Alex Ross y las muertes innecesarias de personajes secundarios en los comics de superhéroes. ¿Que es lo que le pasa a nuestra cultura que un disco que es, básicamente, Springsteen con un nuevo set de referencias líricas (por mucho que me guste) es recibido como la segunda venida de Cristo y un disco como el de Rooney, que se solaza (y es feliz!) en su repetición de los mejores rasgos de la ELO, Duran Duran, George Harrison solista y hasta un poquito de Big Star es considerado banal y “cheesy”?.
Justamente es esta honestidad estilística, esta transparencia en su intención de solo hacer bailar a la gente con los recursos del pop mas efectivo, en la tradición de esas otras geniales bandas mencionadas arriba (y, no olvidemos nunca, los mas grandes: ABBA) lo que hacen que el disco sea un soplo de aire fresco, una hermosa carta de amor a la felicidad de abandonarse a una felicidad que es muy parecida a comer grandes cantidades de caramelos.

Rooney – When Did Your Heart Go Missing

Y si no, los desafío, LOS DESAFÍO, a no cantar a grito pelado el estribillo de “When Did Your Heart Go Missing” la segunda vez que aparece. La canción que podrían haber compuesto los Duran Duran circa “The Reflex” o Robert Palmer en un rapto de inspiración. Un verdadero floor filler que, en la gran tradición del pop comercial de los ochenta, cuenta con letras completamente cliches y ridículas. Pero no importa, porque lo que parece estar diciendo la energía de la canción, la urgencia de la voz, los sintetizadores al mismo tiempo completamente kitsch y catárticos, esa guitarra que entra en el estribillo y es COMPLETAMENTE un acto de manipulación de nuestros generadores de endorfinas, es que el “significado” de la canción misma no importa, solo interesa que te sumerjas en ese océano de alegría absoluta, que bailes como si en ese acto estuvieses redimiendo a toda la humanidad.

Rooney – Don’t Come Around Again

Y en “Don’t Come Around Again” se apropian de otra larga tradición en la escuela de bandas pop inventivas: la falsa canción rock. Es un truco de Big Star, se podría decir, pero yo no puedo dejar de pensar en la magnificencia de Cheap Trick, que fueron quizás quienes mejores lo hicieron. Parecen decir: “miren, también podemos ser malos y robar riffs de los Rolling Stones”, cuando en realidad son chicos bien, optimistas, que no podrían proporcionar nada de la alegría decadente que hemos venido a asociar con cierto rock cavernícola. Así que uno se los imagina en su estudio, pensando en hacer un rockito, pero sonriendo tan evidentemente al comenzar la grabación que todo colapsa en un gran espasmo colectivo de risa.


El pop japonés es un género fascinante en el que lamentablemente nunca nos sumergimos y por eso no tuvo hasta ahora ni un pequeño lugar en este blog y creo que ya es hora de empezar a revertir esa situación. Supongo que para muchos escuchar pop japonés supone superar un montón de prejuicios (no para mi porque creo que a esta altura ya perdí todo prejuicio, vergüenza o criterio sobre mis gustos musicales) y aún si no es ese el caso introducirse a un género tan vasto y con una cantidad tan grande de artistas cuya historia no tiene puntos de contacto con la música que escuchamos usualmente es quedar como un verdadero turco en la neblina y posiblemente dar media vuelta y emprender la retirada velozmente. En ese caso lo mejor tal vez sea entrar desde occidente y hacer la transición gradual y para los que quieran intentarlo, este disco es mi recomendación personal. Es doblemente occidental porque, primero, las cinco canciones que canta Kahimi Karie en este disco fueron compuestas por Nick Currie (AKA Momus), y segundo, porque Kahimi Karie es uno de los máximos exponentes de shibuya-kei, el género más occidental del pop japonés y el que más llegó hasta acá con artistas como Cornelius, Cibo Matto y Pizzicato Five (banda que cada vez que intenté escuchar fracasé irremediablemente y siguen sin gustarme). Bueno, basta de boludeces, al disco.

Kahimi Karie – I Am a Kitten: Kahimi Karie Sings Momus in Paris

1. I Am a Kitten: no engañaría a nadie si dijera que no llegué a Kahimi Karie a través de Momus. De hecho todos los temas de este EP los escuché antes en las versiones de Momus incluidas en su disco 20 Vodka Jellies. En su papel de Serge Gainsbourg posmoderno Nick Currie se dedicó a componer hits para varias cantantes femeninas de shibuya-kei, el género más influenciado por Gainsbourg en la actualidad, y fue su trabajo con Kahimi el que mejor frutos dio. Siguiendo bien el ejemplo de su maestro, aprovechó su imagen inocente y su agudísima voz susurrante para hacerle cantar canciones que eran todo lo opuesto a la inocencia del estereotipo de cantante pop japonesa. El EP abre con el title track y con Kahimi cantando en francés desde el lugar de una gatita que añora ser un ser humano desde que vio a su dueño desnudo. La canción es, como las cuatro canciones que le siguen, íntima y mínima, susurrante e insinuante. Y cuanto menos incómodo es escuchar esta canción cantada por Kahimi y no por Momus.

2. Vogue Bambini: un tema raro sobre beber dry martini mientras lee Vogue Bambini (la edición de Vogue de moda infantil) y desear fervorosamente tener un bebé para vestir con la ropa de Vivienne Westwood que aparece en la revista. La canción más up-tempo del disco, bastante arriba y con coros de Momus. Tal vez la canción que más me gusta del EP

3. Giaponesse a Roma: a esto se debe referir la gente cuando habla de globalización. Una cantante japonesa grabando en París una canción compuesta por un escocés en italiano sobre pasear por Roma en una Vespa. El tema tonto e inocente del disco, pero aún así uno de los más lindos.

4. Nikon 2: ahora sí. Lo mejor para el final. Rienda suelta a la sordidez en el tema más gainsbourgiano del disco con Kahimi cantando en francés como le saca fotos a un gigoló. Creo que en realidad el uso la palabra «gigoló» está equivocado y quiere referirse a un fiolo y no a un prostituto, sobre todo viendo que dice cosas como «Trouver… ton photo Nu avec ta pute» («Sacarte una foto desnudo con tu puta») o «Toi le gigolo/ Entrainant les filles/ Dans ton lavabo/ Toi tu prends les risques/ Je prends des photos» («Vos, el gigoló, entrenás a las jóvenes en tu lavabo. Vos tomás los riesgos, yo tomo las fotos»). Gainsbourg sigue vivo en el pop japonés. Seguro que él nunca se imaginó semejante destino.

5. The Poisoners: Como dije, se guardaron todo para el final. Esta debe ser la canción más alegremente perversa que escuché. En la voz de Nick Currie no sería la gran cosa porque es el tema más Momus del disco, pero en la voz de Kahimi es algo completamente diferente. Escuchar esa voz encantadora sin ironía cantando sobre como envenenó chocolates suizos con estricnina y pidió seis millones para dejar de hacerlo y ahora vive feliz y millonaria en las Filipinas es genial. Recuerda a Brigitte Bardot cantando junto a Gainsbourg en el papel de Bonnie y las risas juguetonas del final me remiten directamente a las de France Gall en «Pauvre Lola» o una versión aún más perversa de las de Jane Birkin en «En Melody». La mejor letra del disco por lejos con un personaje que no siente ningún remordimiento por las muertes que causó, y en caso de sentirse culpable se consuela con la idea de su hijo por nacer («New life made possible by strychnine. Born into a world of cyanide«) y dice que prefiere ser un envenenadora que una esclava y una perdedora. Mientras se sigue riendo.