Pensando en hacer un compilado con IDM y música electronica de mediados de los 90s, me baje de nuevo el Drukqs, disco doble de Aphex Twin del 2001 que habia escuchado bastante en ese año.
Richard D. James, músico electronico que saca sus discos y experimentos bajo una exagerada cantidad de sobrenombres (‘aphex twin’ es el más famoso) es un músico bastante complicado de definir. Logro crear alrededor de su persona un aura de misterio, una imágen de ‘genio demente’, a traves miles de anecdotas (desde la decena de discos que saco en todo tipo de estilos con miles de nombres, hasta enviarles a los lemonheads un tema de el al pedirle un remix de un tema, que tiene un tanque y lo conduce, hacer un tema que su sonido principal se basa en el pitido que escuchas con una sobredosis de ventolin, etc, etc, etc) y entrevistas en las cuales se dedicaba a mentir y decir todo tipo de barbaridades a diesta y siniestra.
El hecho es que el culto a su imágen funcionó muy bien, se convirtió en una figura legendaria con millones de fanáticos que afirmaban que era el nuevo Beethoven, vendiendo miles de discos, sacando discos cada vez más ridiculos hasta llegar al nivel donde, conscientemente, el podía sacar cualquier cosa, y todos sus fans se lo iban a comprar. y les iba a encantar.
Músicalmente, lo de RDJ siempre fue bastante variado. En su primera epoca fue famoso por sus discos de música ambient, que son realmente muy buenos (aunque muchas veces bastante perturbadores para alguien que espera música ‘relajante’), despues su material se basaba en más que nada techno poco bailable con algunos toques experimentales, llendo al hard-techno, y hasta el noise. Durante esta epoca saco álbumes, EPs, singles, bajo una docena de nombres (Aphex Twin, AFX, Polygon Window, Caustic Window, Power-Pill, The Dice Man, etc, etc). Lentamente empezo a volverse popular y acomodarse en su particular estilo ‘drill n´bass’, basado en complicadas programaciones de baterias a velocidades impensables, lineas de bajo acid y melodias muy simples y melancolicas, muchas veces rondando lo infantil.
Y de ahi llegamos a este disco, Drukqs, del 2001. El anterior disco habia sido el Windowlicker EP (con ese curioso video satira del gangsta rap, y con ese tema tan malo) hace unos años y los fans estaban desesperados por nuevo material. Drukqs, como disco final para cerrar el contrato con Warp, es todo lo que los fans podian buscar y que no, un disco doble que desde su tracklisting en Cornish (idioma antiguo de Cornwall, la ciudad de donde proviene RDJ) y su nombre estúpido tiene escrito ‘pretentious‘ por todos lados.
Este disco tiene, a grandes rasgos, 3 tipos de temas. Los primeros, son compuestos enteramente en piano, algunas con un piano preparado, muy influenciadas por Satie y por otros músicos contemporaneos, algunas muy bellas y otras bastante atonales y desagradables o simplemente aburridas. El segundo tipo de tema son bueno, classic aphex twin, temas rapidisimos con sus melodias y pads ambientales tradicionales, donde, a excepción de algunos temas donde se pone más intenso, bailable y nervioso que lo normal, no hay nada nuevo. Los terceros son una mixed-bag de temas ambientales, drones, composiciones con ruiditos, grabaciones ambientales y quien sabe que otras cosas más. El resultado, como es esperable, no funciona, queda forzado y con un aire «oh mira que loco que soy y mezclo un monton de cosas que no pegan e igual zafo».
Pero igual cuando el tipo es bueno, es bueno y no hay con que darle, y en sus estilos, y tanto en su faceta clásica electronica como en la nueva, de piano, salen cosas buenas, que se pueden ver perfectamente en las primeras tracks del disco.
Aphex Twin – Jynweythek Ylow
El disco abre con uno de los temas con piano preparado, que en si tampoco es muy diferente a lo que hacia RDJ antes, pero la melodia y armonia es muy buena (manejandose en esas melodias mayores con aspectos medios orientales, que conoce tan bien), y los elementos agregados al piano le agregan un aire etereo y como accidental que es buenísimo.
Aphex Twin – Vordhosbn
Drill n Bass melancólico y frenético en dos movimientos. En Drukqs, Aphex cierra el concepto de este pseudo-género musical que invento (junto con Tom Jenkinson AKA Squarepusher) llevandolo a su máxima expresión. Los sonidos, la manipulacion de los ritmos entrecortada, el uso inteligente de efectos como reverb, y delay que aparecen y desaparecen, los timbres en las melodias de siempre, todo eso esta, incluso la experimentacion al santo cuete (era realmente necesario el chiuuunnnggg en el minuto 1:31?). El tema que gana luego de un muy bien logrado puente, que pasa a una parte final, colgada y no tan extrema, donde la seccion melódica es es más ambient y tranquila y aunque la bateria sigue esquizofrenica como en todo el tema, el clima que se genera es diferente, como una coda reflexiva sobre la primera parte.
I Don’t Need You To Hold My Hand
Este fantástico artículo sobre “All My Friends” de LCD Soundsystem me puso a pensar mucho sobre el que quizás sea el disco que mas voy escuchando en lo que va del año (junto con el de Spoon) y un firme contendiente a disco del 2007: el segundo lp de Whitey, “Great Shakes”.
Whitey es un ingles que, cuando apareció en escena hace dos años con “The Light At The End Of The Tunnel Is A Train”, parecía que se iba a convertir en la respuesta de las islas a LCD Soundsystem y la corriente de “música electrónica para que bailen los chicos indie”. Un solo tipo, que construye su personalidad alrededor de su misantropía y de una arrogancia desafiante, que encima tenia algunos hits (como “Leave Them All Behind”) construidos con mucha mas fineza, estilo y oscuridad que la mayoría de sus contemporáneos. Canciones sobre las que continuamente caía un manto negro que parece de película muda. Y que encima se daba el lujo de cerrar el disco con un tema que parecía una canción isleña para escuchar en el futuro, al mismo tiempo que el sol se apaga lentamente.
Sin embargo, y a pesar de haber disfrutado tanto de su primer disco, no esperaba de ninguna manera el crecimiento que demuestra en “Great Shakes”. En una evolución paralela pero con diferencias a la de LCD Soundsystem, este segundo disco es un intento de escribir canciones con las cuales uno pueda angustiarse en la pista de baile. O que al menos intenten ser reflexivas. La diferencia radica en que mientras James Murphy pareciera ser un tipo con crisis de los 40, preocupado por su éxito y la falta de amistad (es “Sound Of Silver” el equivalente a esos discos donde los raperos se quejan de su fama?) y todavía demasiado cargado con su autoconciencia como para que le creamos del todo, Whitey parece un animal enjaulado atacando a todos los que se acercan e intentando masticar su propia pierna para huir de ahí. Todo el disco esta recubierto de una amargura vengativa deliciosa, de un odio completo, que abarca al mismo artista y al mundo que lo rodea.
Seguro, todo parece muy arrogante y seguro de si mismo a primera vista, con su myspace cuyo slogan es “There’s only one thing to do: get even”, el estribillo de su primer single, “Wrap It Up”. Pero en el fondo son todo humo y espejos para esconder un profundo sentimiento de derrota, de oscurísimo cinismo. Es el producto de un cabeza dura intentando tener las cosas a su manera y arruinando todo mas con su estúpido orgullo. Todo esta plagado de frases del estilo de “I don’t care what we talk about / I don’t listen to no-one else” o “And when I go out / I sit on my own”. La conclusión lógica de la misantropía es la soledad y a ese lugar parece haber llegado Whitey.
Y, de ese modo, es muy apropiado que el disco sea un producto originalísimo, una especie de mezcla entre elementos clásicos, guitarras acústicas, baterías tocadas con escobillas, violines, contrabajos, pianos y elementos electrónicos, voces distorsionadas, ruidos de fondo, sampleos empleados como parte de un collage, que se completa con la voz hermosamente desganada de Whitey, entre cansada y despreciativa. Y el resultado es un disco que suena como un mundo: clásico y moderno, ganchero y reflexivo, engañoso, insolente e inseguro, idiosincrásico. El producto de un cabeza dura intentando tenerla a su manera.
Whitey – Cigarette
Quería escribir sobre otra canción, ya que esta es una de las que salta a primera vista, uno de los posibles hits y me parecía que era mas interesante resaltar alguna de las perlas ocultas, pero es inescapable, no puedo ignorar una canción que tiene la frase: “Please save me from myself and rescue me from everyone I know”. No es tanto la frase en si, sino la manera en que esta cantada, repetida, mecánicamente, como una persona en el borde de la desesperación, a punto de llorar. Y que luego la continué con una frase como “Don’t forget that I need you around / like I need another cigarette” sin explicitar nunca si eso es bueno o malo, es absolutamente genial.
¿La música? Bueno, como dije arriba, es un hit, un “propeller”, una de esas canciones que por su progresión dan la sensación de ir siempre hacia delante cargándose obstáculos. Baterías repetitivas como motores, palmas colocadas estratégicamente, sintetizadores que resaltan la paranoia y guitarras tan saltarinas que darían vergüenza a cualquier grupito que sale en la tapa de la NME.
Whitey – G.I.R.L.
Esta, por su lado, es una de esas canciones que descubrís cuando te sumergís en el disco, cuando te obsesionan esos beats que al principio parecen puro aburrimiento y monotonía. Una de las canciones que mejor encapsulan el sentimiento de paranoia, soledad y aislamiento del disco. Al escuchar las bases opresivas y las guitarras que parecen trabadas en un loop eterno me imagino a Max Renn de Videodrome, encerrado en su pieza, pero en vez de ver películas snuff, esta frente a una pantallita en la que se reproduce código binario.
Es muy fácil nombrar a este tema como el mejor de ‘Esta muy bien eso del cariño’, probablemente el mejor disco de Kiko. El tema más tranquilo y sencillo del disco, mínima percusión, acordes arpegiados y algunas cuerdas que le hacen bien sin endulzarlo de más.
La letra, eso si, es una muy simple historia de amor, que no pasaría de lo normal si no fuese el contexto y los protagonistas: Militar y su pareja en un cuartel, en un periodo que parece ser el franquista.
«Tiene dos entradas
para el estreno esta noche en el teatro nacional
ponen una obra
una que a Federico no le dejaron estrenar
ve tú que puedes
no te pierdas la oportunidad
yo tengo guardia esta noche
deja los niños con tu mamá..»
Este verso (y el siguiente) ilustran la escena de una forma muy clara, y además reflejan un tipo de relación, un amor, no tan usual en canciones de amor, el amor ya consumado y por adición, de pareja casada y con hijos, una relación mantenida en la situación de cautiverio de los protagonistas. El último verso, muy raro, es una serie de imagenes que forman una postal, de una playa, muy compleja y muy bella que – aunque todavía no la puedo entender del toda, y en realidad no creo que tenga del todo mucho sentido, y es seguramente un acertado contraste con los otros versos – es excelente. Pero es en el estribillo, con esa frase sencilla y perfecta, esa imagen de «cogerla de la mano y salir corriendo» que se cierra todo el tema.
Kiko Veneno – Los Delincuentes
Yéndose para el oooootro lado del espectro kikense, este tema es del GENIAL primer disco de Kiko, ‘Veneno’ que más bien es un disco de su banda, no de él. Elegí ‘los delincuentes’ quizás por su clima tan particular, que no me recuerda a casi nada mas que haya escuchado, que te dan ganas ir yendo en un auto destartalado y mugriento, drogado hasta las patas, por pueblitos ibéricos persiguiendo minitas con una pandilla de energumenos desastrosos. Durante la duración del tema, uno es transportado ahí, a pura lisergía y joda demencial. Al igual que la otra canción, acá también kiko demuestra una brillante habilidad para armar estribillos «me quiero asegurar / que mi sombrero esta bien roto / y los rayos pueden entrar en mi cabeza / te quiero conquistar / con el suave viento / gratis y fresco / de mi abanico de cristal»
REM – Moral Kiosk
Después de leer de a ratos el blog Pop Songs 07′ me vino curiosidad por revisar los primeros discos de REM. ¿que banda particular REM, no? Con una pata en el mainstream, durante casi toda una década en el Under y luego volviendose en el Dinosaurio Rock que todos ya conocemos. Le tengo un gran cariño al Automatic for the People, disco soundtrack de la mejor parte de mis 16 años, pero no recuerdo tan bien al Green ni al New Adventures in Hi–Fi (a pesar de tener mi tema favorito de ellos y uno de mis 20 temas favoritos, Electrolite).
Así que me baje algunos de los primeros discos a ver que tal, y quede bastante enganchado con el Murmur, y esa mezcla diseñada-para-gustarme de jangle–pop con post-punk. Y es que sonoramente me recordó mucho este disco a – por ejemplo – los primeros discos de The Cure, con esa producción llena de aire por todos lados. Este tema en particular – que no es hit ni sobresale tanto en la lista de temas – me puede y mucho, y me gusta en particular como entran brevemente con base disco al final.
Deerhunter – Strange Lights
El disco de Deerhunter lo escuche bastante hace unos meses pero nunca me dio por alguna razón para escribir sobre el. Una lástima, porque el disco es muy interesante , en particular esa estructura poco-habitual de dividir el disco en dos actos, bastantes distintos entre si, el primero, noise mas bien abrasivo y hostil con cortes de ambient y drones, y el segundo, mucho más pop.
Entre esos temas pop esta este (creo que es el single), simplísimo y bellísimo a más no poder. Al igual que la mezcla jangle–pop + post-punk, las guitarras planeadoras a lo my bloody valentine, mas esa melodía vocal tan Robert Pollard, repetida una y otra vez hasta el hartazgo, auto-consciente de lo bien que está. Momento favorito: Cuando las voces dobles al final mencionan el nombre del tema y lo hace cada uno de forma ligeramente distinta.
There’s Nothing Wrong With Fun, You Thrill Killers!
La recepción que se le esta dando al nuevo disco de Rooney, “Calling The World”, y la diferencia marcada con la recepción de “Boys And Girls In America”, dice mucho sobre la larga aversión que tienen los periodistas (y escuchas) con la pura e in-adulterada diversión. Pareciera que la sombra del rockismo y la seriedad se extiende sobre la música (indie en particular, lo admitamos) como los dibujos de Alex Ross y las muertes innecesarias de personajes secundarios en los comics de superhéroes. ¿Que es lo que le pasa a nuestra cultura que un disco que es, básicamente, Springsteen con un nuevo set de referencias líricas (por mucho que me guste) es recibido como la segunda venida de Cristo y un disco como el de Rooney, que se solaza (y es feliz!) en su repetición de los mejores rasgos de la ELO, Duran Duran, George Harrison solista y hasta un poquito de Big Star es considerado banal y “cheesy”?.
Justamente es esta honestidad estilística, esta transparencia en su intención de solo hacer bailar a la gente con los recursos del pop mas efectivo, en la tradición de esas otras geniales bandas mencionadas arriba (y, no olvidemos nunca, los mas grandes: ABBA) lo que hacen que el disco sea un soplo de aire fresco, una hermosa carta de amor a la felicidad de abandonarse a una felicidad que es muy parecida a comer grandes cantidades de caramelos.
Rooney – When Did Your Heart Go Missing
Y si no, los desafío, LOS DESAFÍO, a no cantar a grito pelado el estribillo de “When Did Your Heart Go Missing” la segunda vez que aparece. La canción que podrían haber compuesto los Duran Duran circa “The Reflex” o Robert Palmer en un rapto de inspiración. Un verdadero floor filler que, en la gran tradición del pop comercial de los ochenta, cuenta con letras completamente cliches y ridículas. Pero no importa, porque lo que parece estar diciendo la energía de la canción, la urgencia de la voz, los sintetizadores al mismo tiempo completamente kitsch y catárticos, esa guitarra que entra en el estribillo y es COMPLETAMENTE un acto de manipulación de nuestros generadores de endorfinas, es que el “significado” de la canción misma no importa, solo interesa que te sumerjas en ese océano de alegría absoluta, que bailes como si en ese acto estuvieses redimiendo a toda la humanidad.
Rooney – Don’t Come Around Again
Y en “Don’t Come Around Again” se apropian de otra larga tradición en la escuela de bandas pop inventivas: la falsa canción rock. Es un truco de Big Star, se podría decir, pero yo no puedo dejar de pensar en la magnificencia de Cheap Trick, que fueron quizás quienes mejores lo hicieron. Parecen decir: “miren, también podemos ser malos y robar riffs de los Rolling Stones”, cuando en realidad son chicos bien, optimistas, que no podrían proporcionar nada de la alegría decadente que hemos venido a asociar con cierto rock cavernícola. Así que uno se los imagina en su estudio, pensando en hacer un rockito, pero sonriendo tan evidentemente al comenzar la grabación que todo colapsa en un gran espasmo colectivo de risa.


