Bailen en Calzoncillos: Lo Mejor del 2011.

Se acerca el fin de año y, como buen neurótico obsesivo fanático de las listas, comienzo a pensar un balance de aquellos discos que más me gustaron. Durante muchos años hice una lista de lo mejor del año acá y antes en Modern Life Is Rubbish. Pero el año pasado me hice el boludo, porque, para decirles la verdad, estaba cansado, cubierto de trabajo y sin ganas de agarrar y escribir 20 o 25 textitos justificando porque cada disco merece su atención.

Y este año tampoco tengo ganas de hacer eso. La verdad, si quieren que les confiese, es que hace dos años que escribo una columna mensual de música en la revista Haciendo Cine y, si bien es un buen ejercicio que me obliga a seguir escuchando nuevos lanzamientos y pensar sobre ellos, también es agotador. Es cansador tener que pensar dos o tres textos de 800 caracteres por mes vendiendo un disco y no repetirse. Si fuese un escritor honesto, lo que haría es subir todas esas reseñitas y dejar en evidencia cuantas veces uso los mismos adjetivos, cuantas veces justifico algo por la emoción que produce, cuantas veces hablo de rock electrónico y robot y de “tecladitos”. Pero la verdad que soy un farsante, y no tengo ganas de someterme en ese ejercicio.

Escribir la lista de fin de año hubiese sido escribir de nuevo esas reseñas, volver sobre mis pasos, aburrirme. Ya no hace falta. Ahora ustedes, gracias al crecimiento de las redes sociales y los servicios de streaming, pueden experimentarlo con sus propios oídos. En alguna época hacía una lista sin siquiera links de descarga. Que regresivo que sería eso ahora.

Entonces, lo que hice fue armar un playlist de Grooveshark (ese servicio de streaming musical tan nacional y popular, indispensable en fiestas y oficinas) con lo mejor (para mí) del año. Es un work in progress, todavía no pude agregarle los tema del disco de The Fall de este año, ni escuché el de Mountain Goats o el de Robyn Hitchcock con atención, ni sé que agregar del de Kate Bush. Hay obsesiones continuas (Electric Six, Art Brut, Malkmus, Antolín, 107 Faunos), bandas nuevas (Das Racist, The Vaccines, Posavasos) y de todo un poco. Y hasta contiene una pequeña trampa: un tema de Solletico del 2010 que descubrí este año y que me parece tan, pero tan genial (además de que su EP salió a finales del año pasado) que merecía estar aquí.

Vayan, escuchen, comenten, pónganlo en sus casas, bájense los discos después. Lo hermoso de esta época es que no necesitan un sabio que les guie infaliblemente alrededor de que bajar.

Ah, y el disco de Lady Gaga es muy malo, tanto que casi me arrepiento de haberle dado un lugar preferencial a su debut hace unos años.

Actualización Mayo 2013!

Grooveshark es una porquería que se puso la gorra y comenzó a borrar temas a mansalva de todas las listas. Como consecuencia, también se comió varios de los temas de ésta. Por lo tanto, decidí cortar por lo sano y volver a lo natural y subirla para que se bajen (incluyendo algunos cambios y agregados). Espero que lo disfruten.

2011 (El Baile Moderno). (Bajar)

01 – Relax (Das Racist)
02 – Dystopia (The Earth Is On Fire) (Yacht)
03 – The Great Pan Is Dead (Cold Cave)
04 – Running On Nothing (Fucked Up)
05 – If You Wanna (The Vaccines)
06 – Cachorros (107 Faunos)
07 – Clever Clever Jazz Man (Art Brut)
08 – Nunca Seré Una Canción En La Radio (Valentín y los Volcanes)
09 – Mexican Grand Prix (Mogwai)
10 – Brand New Dance (Das Racist)
11 – Banana Ripple (Junior Boys)
12 – Warm In The Winter (Glass Candy)
13 – Die Tonight (JJ)
14 – Sleep Rules Everything Around Me (Wugazi)
15 – I Just Had Sex (Lonely Island ft. Akon)
16 – Friend Of The People (Lupe Fiasco ft. Dosage)
17 – When I Get Back (Handsome Furs)
18 – Fallout (Neon Indian)
19 – Quantum Leap (John Maus)
20 – Solo En La Ruta (Adrián Cayetano Paoletti)
21 – Asalto Comando (Antolín)
22 – Boris Becker (Compañero Asma)
23 – Ace of Hz (Ladytron)
24 – Kidz (Take That)
25 – Ritual (Ladytron)
26 – Scars (Moon Duo)
27 – Short Version (Wild Flag)
28 – Electric Band (Wild Flag)
29 – Icons Of Summer (Cold Cave)
30 – It Gets Hot (Electric Six)
31 – Sexy (Art Brut)
32 – Heartbeat (Childish Gambino)
33 – Death Rays (Mogwai)
34 – New Adventures (Future Of The Left)
35 – The Hunter (Melody Club)
36 – Breaking Up With God (The Ark)
37 – Cosmic Cars (The Dirtbombs)
38 – Chew It Like a Gun Gum (The Death Set)
39 – Yo David Chase! You P.O.V. Shot Me In The Head (The Death Set ft. Diplo)
40 – Rocky (The Lonely Island)
41 – Free Samples (Electric Six)
42 – Slow Like That (Wugazi)
43 – Gangsta (Tune-Yards)
44 – Joaquin Phoenix (Lupe Fiasco ft. Lil’ Ronnie)
45 – Audio, Video, Disco (Justice)
46 – Dreamer’s Wasteland (Melody Club)
47 – Tema de Eduardo (Maximiliano Farber y los Traductores)
48 – Senator (Stephen Malkmus & The Jicks)
49 – Please Take (Wire)
50 – My Terrible Friend (The Pains Of Being Pure At Heart)
51 – Baby Missiles (The War On Drugs)
52 – Nobody Knows (The Feelies)
53 – Free All The Monsters (The Bats)
54 – Calling All Demons (The Mekons)
55 – Yonkers (Tyler, The Creator)
56 – Happi Song (The Fall)
57 – Eso Que Decías (Posavasos)
58 – Chica Mala (Solletico)
59 – El Día Del Huracán [Versión Acústica] (El Mató a un Policía Motorizado)
60 – Eight Letters (Take That)
61 – Shangri-La (Yacht)


5 Bandas Que Deberían Tocar en Argentina en 2012.

guidedbyvoices4send

1) Guided By Voices: vamos, señores, si trajeron a Pavement para llenar dos fechas en una Trastienda cargada de hermosura y perdedores, también podrían traer a la Banda Más Grande Que Ha Dado Ohio. Máxime sabiendo que se han reunido hace muy poco y que tienen un disco pronto a salir (aunque el tema de difusión no nos haya volado la cabeza como creíamos). Están viejos (el otro día veíamos videos de ellos en YouTube y Roberto Polardo ya tiene una cabeza completamente plateada) y probablemente vienen por cerveza y alojamiento. Denle, que en relación precio / horas tocadas / hits siempre va a ser un buen negocio y quiero levantar mi vaso con él durante “A Salty Salute”.

2) The Fall: esto JAMÁS va a suceder, pero está bien soñar. Que venga The Fall, que venga Mark E. Smith antes de que muera y se le caigan todos los dientes y se putee con unos cuantos, cante de manera confusa con su bella mujer tocando los teclados y después se quede en algún pool oscuro tomando cerveza tras cerveza y negándose a apagar sus cigarrillos.

3) Electric Six: es injusto que Matthew Perpetua haya visto tantas veces a Electric Six y yo solo una, y encima cuando acababan de sacar su primer disco. O sea, nunca los vi en vivo haciendo “I Buy The Drugs” o “Germans in Mexico” o “Kukuxumushu” o “It Gets Hot!” de su último y flamante disco. En serio, este país (y, porque no, todo Latinoamérica) se merece una inyección del más puro rock and roll-disco-malvado que pregonan estos muchachos. Y además dicen que Dick Valentine puede levantar un amplificador de bajo de 180 kilos con una sola mano.

4) Stone Roses: se reunieron hace poco y, sabiendo la historia de enojos crípticos, bardeadas abiertas, egos encontrados y genialidad general, en el mismo día en Twitter estábamos todos preguntándonos cuanto iba a durar. ¿Tres semanas? ¿Dos meses? ¿Seis años? Que vengan antes de eso, por favor. Quiero arrepentirme de alguna vez haber hablado mal de su obra maestra exorcizándome bailando “I Am The Resurrection” y “Fool’s Gold” (a “Fool’s Gold” se la baila como mareadito, cabeza gacha, dando vueltas en el lugar, con un gorro que cubre los ojos).

5) Art Brut: Ezequiel siempre dice “Hay 5 o 6 fanáticos de Art Brut en el mundo y es muy gracioso que Amadeo sea uno de ellos”. Y si, viejo, yo quiero que venga Art Brut a Argentina y el Cono Sur. En serio. Volvería a tener 16 años. Poguearía como loco. Con una banda que es contemporánea y que no son los Ramones o los Fleshtones o grandes y hermosos viejos que tocan canciones de dos minutos llenas de energía. Es un tipo que tiene casi mi edad y lee los mismos comics que yo. Cuya música estoy escuchando desde el 2004. En otras palabras, todos sabemos que quiero que venga Art Brut para hacerme amigo de Eddie Argos.


you know i want ya.

Leyendo el artículo sobre esta canción de Pitbull (ok, ok, no pregunten) leí algo que me interesó mucho. Por un lado, el tema es un remix de este tema de Nicola Fasano:

«Remix».. seamos sinceros, que lo que hace es sacarle la letra y rapearle encima y contar números con los dedos. De cualquier forma, este tema de Nicola tiene un sample de «Street Player», una canción de Chicago:

Pero cuando Pitbull hizo su versión, no utilizó el mismo sample de Chicago, suponemos porque salía demasiado caro. Entonces, ¿Que hizo?: Contrato los servicios de Mark Summers, experto replayer de Samples, que grabó una sección de vientos que sonaba exactamente idéntica al tema de Chicago, y listo. Sí señores, hay una empresa que se dedica a «tocar» secciones o canciones de otras personas, de forma que suene EXACTAMENTE igual a un sample, pero sin samplearlo. Pueden ver su página donde ofrecen sus servicios acá.

Since 1996, we have replayed samples for virtually all the leading music labels, producers and DJ’s on the planet. Now the international leader of recreated samples, our network of studios in New York, London and Barcelona provide a wealth of talent and skills, to deliver top quality re-recorded productions.

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Scorccio can offer a unique service – providing the same sound and «vibe» of the original sample, made with all the same instruments – but recreated and transformed into a brand new recording.

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En la sección de audio del sitio se puede escuchar algunos ejemplos y pueden dar un poco de miedo, ok, tienen alguuuna ligera diferencia si escuchas repetidamente el original vs la copia. Da bastante atención en algunos ejemplos de música vieja, como el tema de Bryan Adams (las guitarras suenan IGUAL).
Obviamente esto es perfectamente legal. Básicamente, lo que estan tocando es un cover de las canciones. Un cover totalmente perfecto, pero que sigue siendo un cover, sin ser una copa del audio «físico» de una canción.
Me parece interesantísimo y me hace pensar en dos cosas bien diferentes. Por un lado, que extraño trabajo como productor y músico de intentar sonar exacta y absolutamente igual a otra persona, con el mismo sonido, misma guitarra, mismo amplificador y misma circunstancia, todo eso multiplicado por cada instrumento, hasta lograr la formula perfecta. Y por el otro lado, sí ya es tan común que las empresas de publicidad hagan versiones ultra parecidas de otros temas, tal vez dentro de algunos años no podamos distinguir jamás entre un original y un cover hecho de esta forma. Y que la diferencia entre alguien tocando una versión, un sample o un replay deje de tener sentido.


Subir Volumen / Bajar Volumen.

If you ignore the chords your options are infinite and you can master guitar playing in one day.

David Fair.

Quizás esto sea ingenuo o se pueda leer como la justificación de cierto lumpenaje tecnológico (y también tiene que ver con el hecho de que se acerca mi cumpleaños), pero estuve pensando últimamente en el método más sencillo y atrasado de pasar música en fiestas: 2 winamp y una ventanita de búsqueda.

Y estuve pensando en que quizás es la mejor forma de pasar música en una fiesta. Dos winamp y una ventanita de búsqueda. Familiar, reconocible, sencillo, cavernícola y feo. Los humanos traen sus celulares, mp4s, pendrives y discos externos y los conectan umbilicalmente a la notebook encendida como una nave nodriza, un montón de cuadraditos parpadeantes en una habitación llena de humo de cigarrillo. Y en el centro del sistema dos winamp y una ventanita de búsqueda que cualquiera puede manejar. Y subir y bajar el volumen que es una cosa de estúpidos.

Cualquiera viene y pone dos temas y después se va y la fiesta se compone de una manada de micro-pinchadiscos. Obviamente que habría momentos muy bajos y momentos geniales, kitsch, ironía bien y mal entendida, hits revalorizados, expectativas truncas, sets demasiado cortos (o demasiado largos), apropiaciones maniáticas y luchas de poder. Pero no habría centralidad ni (probablemente) aburrimiento ni monotematismo.

Y si bien he visto cosas parecidas, no digo que sea una nueva utopía, ninguna fiesta manejada con dos winamp y una ventanita de búsqueda es perfecta. Pero me gusta la idea de un lugar en donde aquel que elige la música que el resto va a bailar no tiene casi poder (más allá de la selección de un puñado de temas). Diluido. Una manada de micro-pinchadiscos y una fiesta esponsoreada por tus amigos.


de criollismo, pt. 2: en el ala del tiempo

Para cuando apareció Chabuca Granda, ya todo estaba definido sobre el futuro de la Música Criolla. Desde el ahora, cuando ya todo ha pasado, se me antoja parecida a aquellos personajes de una crónica de los cuales ya sabemos el destino, que nos es mencionado al pasar casi al inicio de la misma como un detalle sin importancia, su muerte o su derrota, y a los que, sin embargo, no podemos dejar de seguir, ilusionados de que, de alguna forma, es posible evitar lo inevitable, y encontrárnoslos del otro lado incólumes, completos.

Pero del otro lado ya no se encuentra más que rezagos de la tormenta, los sobrevivientes brillando casi todos del reflejo de una luz que aún se demora en morir, pero es solo percepción, como cuando en la noche vemos estrellas y creemos que ahí están todavía, cuando hace rato ya que se apagaron y no queda sino el vacío.

Cuando Chabuca aparece, sin embargo, las cosas eran bastante diferentes. El Criollismo se encontraba en plena migración de los callejones a las radios, y de estas a los grandes teatros del país, en movimiento paralelo al de una economía que crecía en los mismos rangos que crece hoy en día, con aún menor repartición. La burguesía vivía una bonanza que le permitiría enfocarse en manifestaciones artísticas, y otras formas hermosas de perder el tiempo. No es casualidad que, años luego, las bandas beat de Lima se encontraran entre las más activas de Latinoamérica, a la par de Argentina, México o Uruguay: la juventud satisfecha tiene tiempo para eso; los setenta serían otra cosa.

El Criollismo se encontraba entonces maduro. Luego de la renovación que significó La Nueva Guardia, con Pinglo a la cabeza, las formas volvieron a estancarse en cierto grado. Grandes canciones se escribieron, es verdad, pero pocas osaban romper los moldes de la manera en que lo había hecho el músico de los Barrios Altos, y ninguna alcanzaría la variedad en los temas y tonos que hacen de la obra de Pinglo la mejor fuente para entender la clase media capitalina en los años de entreguerras. Es posible hacer cosas hermosas a partir de moldes establecidos, tipologías arquitectónicas, pero se requiere un tipo de genialidad especial para convertir esos moldes en algo nuevo, para acelerar el proceso lento de una evolución y convertirlo en el trauma repentino de una mutación.

Chabuca es precisamente el tipo de genialidad que se necesitaba para conseguir esta mutación. Nacida en un ambiente muy diferente al de la mayoría de los músicos criollos, quienes por lo general venían de estratos populares y habían afilado su arte en jaranas de días y semanas repletos de pisco y callejón, las expectativas usuales de una muchacha de clase alta en la Lima de la primera mitad del siglo XX casi frustran las inclinaciones artísticas que mostró desde joven. No es hasta 1948, casi entrando en la treintena, y con un divorcio a cuestas, en que Chabuca empieza a componer sus primeros valses. Que su canción más famosa, La flor de la canela, sea su quinta composición, nos dice bastante de la rapidez de su maduración como artista.

Artista es una palabra que va perdiendo su valor en estos días de tumblr y google+; un par de conceptos mal aprendidos, una actitud desafiante, tres o cuatro fotos, un par de canciones o una instalación, y ya todos nos llamamos artistas, cuando es necesario algo más. Un artista es, sobre todas las cosas, un artesano, que va refinando su arte de a pocos, puliendo el barro o tallando la piedra hasta descubrir la forma escondida debajo de ellos. El arte es tanto un trabajo de paciencia como lo es de genialidad.

Pero quítale la genialidad y te quedas con artesanías de tienda de recuerdos. Una actitud muy extendida es la de censurar cualquier intento de intelectualización del proceso creativo como un acto de pedantería. Lo mejor que podemos hacer es hacernos los tontos, no darle muchas vueltas al porqué de las cosas, como si las soluciones a los problemas se pudieran encontrar de alguna forma mágica e inesperada toda vez, y nunca al pensar.

Chabuca es una artista genial porque combina ambas cosas: la paciencia del artesano y la teoría del crítico. Solo eso explica que sea capaz de pasarse cuatro años sin escribir una sola línea, rumiando la manera de expresar lo que sentía ante la muerte de Javier Heraud, para luego aparecer con uno de sus ciclos más poéticos y abstractos, consciente de que si no se hacía algo el vals se iba a morir de túndete.

Como si tuviera que preparar mis apuntes para una defensa oral ante un jurado traté de aislar qué era lo que hacía que Chabuca fuera una artista, y una grande. Esto fue lo que encontré:

  • Evolución Formal:

Todos los grandes artistas innovan. Es verdad que esta innovación no es necesariamente formal, la obra de Merrit o Pollard lo demuestran, pero es necesaria una dosis de novedad para convertir algo bueno en algo enorme.

Y todos los grandes artistas, o al menos los que me gustan, lo hacen constantemente. Sería fácil para ellos hacer lo que ya probaron y en lo que saben que funcionan, pero entonces, ¿cuál sería la gracia?

Chabuca comenzó escribiendo valses y marineras muy pegados a la norma. Estructuras estables, patrones rítmicos. Pero rápidamente se dio cuenta de que había mil vueltas que darle a esto, y que eran solo los ladrillos que se podían usar para construir monumentos. Como la obra de un pintor, las composiciones de Chabuca pueden ser clasificadas en etapas bien definidas: los inicios, en los que juega a encontrar su voz; la voz, en donde ya la ha encontrado, y en donde compone sus canciones más conocidas; la abstracción, cuando busca expandir los límites de lo que significa una canción suya, componiendo, entre otras cosas, sendos ciclos a la memoria de Javier Heraud y Violeta Parra; la búsqueda de las raíces, en donde, consciente de lo ninguneada que estaba hasta ese entonces, explora la música afroperuana, sin la cual no existiría el vals, ni nada.

  • Coherencia Temática:

O la teoría de los demonios de Vargas Llosa, que sostiene que cada artista tiene una serie de temas a los que vuelve una y otra vez, porque son los demonios que pueblan su mente y que no puede exorcizar, aunque lo intentan. En el caso de Chabuca son: el paso del tiempo y sus efectos; la soledad y la muerte; Lima y lo que contiene. Canciones tan diferentes como su valses y marineras del inicio, y las variaciones de negritud que compone en sus últimas horas, todas hablan de estas cosas.

  • Reconocible Estilo Propio:

Al igual que cuando uno ve una pintura de Matisse o de Goya sabe qué es lo que está viendo, y al igual se puede fácilmente imitar la prosa de Borges, que no igualarla, utilizando una serie de palabras y de giros verbales, las canciones de Chabuca están impregnadas de un estilo bien definido.

Es este estilo, por sobre todo, femenino. Femenino en la percepción en el detalle, y en la empatía con que lo vive. Gusta mucho de las metáforas florales y de los arcaísmos, como quien no quiere dejar que muera el pasado precisamente porque sabe que es efímero y hermoso.

  • Conexión con el Zeitgeist

Hace un tiempo revisé los artículos que había escrito para EBM y para mi anterior blog, y encontré que en muchos de ellos menciono qué tanto se alineaba la obra de un artista con el espíritu de su tiempo. Es verdad que una obra de arte debería ser universal, y hablarnos a través de los siglos, como Tolstoi o como Cervantes, pero también es verdad que esto es imposible hacerlo si es que no hablas desde el ahora y el aquí. The Wire y The Sopranos nos resuenan tanto por ser comentarios sobre la furia de los dioses y la degradación moral de nuestros héroes respectivamente, como porque son la mejor lectura de los efectos del capitalismo americano del Siglo XX.

Es poco probable que Chabuca fuera consciente que sus canciones eran un síntoma de que la música que tanto amaba estaba moribunda, si no muerta. Pero si en Pinglo encontramos autos y migrantes en una ciudad que estaba en permanente cambio, en las canciones de Chabuca nos topamos con una realidad que va poco a poco desapareciendo, con una alegría que irremediablemente se convierte en nostalgia.

Luego Chabuca se nos muere, y nos quedamos escuchando su recuerdo.