Chipmunk Rock #02


Grabba Grabba Tape – Colonel Macchiato.

Lo que siempre me sorprende de Grabba Grabba Tape es la manera en que han logrado crear un sonido propio, alien, casi inclasificable con los mínimos elementos. Si hemos de creerles, son solo dos tipos con vocoder, batería y teclados. Esa misma parquedad de medios consigue que estos tipos suenen como una flecha, directos, simples y contundentes. Son, a la vez, de juguete y reales, punk y electrónicos, coloridos y fastidiosos, demasiado bizarros para tener mas de un puñado de seguidores.
Entre sus voces continuamente distorsionadas, como robots japoneses, sus teclados machacones y sus disfraces de yeti rosa, parecen ser los Banana Splits de una dimensión paralela, animadores infantiles en un mundo con cero capacidad de concentración.
Imagínenlo: se despiertan un sábado a la mañana y están agotados por la cantidad de drogas inteligentes que han tenido que tomar durante la semana para soportar el trabajo en la oficina de relocalización de visitantes espaciales; tus hijos están tan incansables como siempre pero te negás a darles Ritalin como la mitad de la población. En cambio encendés la televisión y los colocas enfrente para que Lol-OH!-Vot y Gros-OH!-Vot les canten y les bailen su versión epiléptica de Barney. Y los niños, de hecho, se calman y a la media hora piden por favor un libro para contrarrestar tanto ruido y color.

+MySpace.
+Página en Gssh Gssh.
+Entrevista con Dr. Groxtronix en Simple Social Graces.


Chipmunk Rock #01

(una serie semi-regular en la que posteo sobre bandas disímiles pero relacionadas, unidas por su amor a los instrumentos electrónicos, el vocoder y cierto espíritu punk y juguetón, aunado a todo el color y la capacidad de atención de alguien que creció mirando píxeles)

Dat Politics – Roll.

Lo que realmente me atrae de esta canción es la manera en que la voz ha sido recortada, reeditada y distorsionada hasta el punto en cualquier sentido que intentemos desglosar es deliberadamente destruido. Suena como la rabieta de un dibujo animado, como Mr. Mxyzptlk gritándole a Superman en lengua de la quinta dimensión luego de la undécima vez que le hace decir su nombre al revés, como lo mas cercano a una puteada que uno profiere al perder una vida más en un nivel de nubes de Mario Bros.
Y la música, que en los primeros beats parece una digitalizada versión de algún ritmo caribeño, degenera rápidamente en una acumulación de cajas de ritmo, en lo que podría ser el incesante machacar de una ciudad de personajes de videojuegos, con sus bipidos, chillidos y zumbidos cada vez que saltan, extienden la mano, corren, toman helado, andan en bicicleta, comen ítems, ganan vidas o las pierden. Y en medio de todo eso un anónimo electricista o plomero tiene un día particularmente difícil y no puede deslizarse para superar el obstáculo que le impide llegar a la casa de su cliente.