La Biblioteca Inexistente (25).

(Caricatura de Thomas Rowlandson del libro The Tour of Doctor Syntax in search of the picturesque, 1812)

1) Una serie de artículos en Al Jazeera sobre conflictos regionales en el mundo asiático y árabe que han sido exacerbados por la Guerra Contra el Terrorismo. Desde los conflictos por los musulmanes malayos de Tailandia del sur hasta el continuo desprecio del gobierno central de Egipto (aún luego de la “primavera árabe”) por los Beduinos, es un muy buen panorama de una serie de problemas regionales de larga data, generalmente desconocidos para el mundo occidental. La serie está escrita con un cierto tono diplomático inglés, por lo cual tiene una firme fe en el mundo racional y una sección al final que destila confianza en la posible resolución pacífica y consensuada de los conflictos y hasta presenta consejos para ello. Pero más allá de eso está muy bien.

2) Una interesante nota del New Yorker sobre las batallaspor la vacunación. Lo curioso es que intenta ponerse del lado de aquellos que desprecian la vacunación y no solo descartar sus creencias como el summun de lo delirante. Entonces devela una larga batalla entre el gobierno federal de los Estados Unidos (proponente de la vacunación masiva y obligatoria) y los siempre particulares estados del sur, celosos de sus libertades.

3) “Should Batman Kill The Joker?”, la pregunta más vieja en el arsenal de preguntas que destruyen la suspensión de la incredulidad en Batman, explicada a través de los puntos de vista de cinco filósofos clásicos. En líneas generales, sus teorías concuerdan que debería hacerlo, pero ¿que saben esos ratones de biblioteca de la incansable búsqueda de la justicia?

4) Una muy buena nota sobre los Wachiturros desde unaperspectiva uruguaya. Si bien comienza centrándose en la ya cansada discusión sobre el autor, después rumbea para lugares cercanos a la moda, el ascenso social a través de la cumbia, la sexualidad y la evolución del propio género musical que hacen que sea de lo mejorcito que he leído sobre la banda.

5) GRAN artículo de China Miéville sobre el Londres apocalípticode los riots en contra del gobierno torie del año pasado. Más allá de que el tipo es un gran escritor (“For the area to be other than a charnel ground of Ozymandian skeletons in 30 years it will have to develop like a living thing”) las imágenes de ese Londres al punto del colapso (como tantas otras veces, como el tejido mismo de lo inglés que siempre parece a punto de destruirse, pero el contrato social se mantiene) son conmovedoras, sobre todo por la sensación de que nadie, absolutamente nadie, está prestando atención al colapso social.

6) Bella historia sobre la langosta arbórea, una especie de bicho palo gigante (12 centímetros) que desapareció de su habitat natural (la isla de Lord Howe) solo para reaparecer en un pedazo de roca insignificante que queda a 26 kilómetros, una familia de insectos viviendo durante 90 años de un solo arbusto hasta que un grupo de intrépidos naturalistas lograron rescatarlo y, con mucho esfuerzo, volver a reproducirlo.


Bo, jueguen a esto.

Way-Screen-9

Este juego llamado «Way» es interesantísimo. Es divertido jugarlo sólo una vez, pero realmente vale la pena. Tampoco se puede explicar mucho del mismo porque parte del encanto y gracia es ir descubriendo cómo funciona. Sólo diré un par de cosas: Es multiplayer, de a dos personas anónimas y aleatorias en el mundo.
Digamos, que es un juego sobre el lenguaje y aprender a comunicarse con alguien totalmente desconocido.
Instalenlo, conéctenlo con su cuenta de Twitter y pruebenlo. Es una gran experiencia.


Bo, vean esto

Everything-is-a-Remix-00

Everything is a Remix es una serie de 4 videos creados por Kirby Ferguson, un cineasta neoyorquino. Básicamente trata del funcionamiento de la creatividad, el copyright, el sampleo, y cómo básicamente todas las ideas están basadas en combinaciones de otras ideas.
Comienza con la historia de Led Zeppelin y los «Remixes» propiamente dichos en el primer capítulo, continúa con el cine de Hollywood en el segundo, en el tercero se enfoca en los descubrimientos tecnológicos y las invenciones del siglo XX, y en el cuarto engloba todo mostrando como el sistema se fue a la mierda y el derecho de autor es una cagada total. Demuestra que el tema del copyright y las ideas es algo tan simple como complejo, y como puede dar a malentendidos. También agarra por el lado de la psicología humana básica y explica por ejemplo cómo inherentemente tendemos a considerar que copiar algo esta bastante bien pero cuando nos copian ponemos el grito en el cielo. La estética esta super bien lograda, e ingeniosamente utiliza muchos titulos usando varios titulos «prestados» de series y películas famosas. La banda sonora (que es buenísima) también esta formada en su mayoría por remixes, covers o versiones oscuras de otros temas.
La serie es MUY buena, y esta todo narrado de una forma super clara, didáctica y sencilla. Al mismo tiempo, es una excelente muestra de como hacer un proyecto de estos en los tiempos que corren: Kirby hizo toda la serie en base de donaciones y en la página web tiene una lista exhaustiva de cada fragmento de video, cada canción que se escucha (con links para bajar de iTunes para colaborar con los artistas), y un listado muy grande también de referencias. De esta forma, Ferguson logra una total coherencia entre su obra y la tesis que quiere plantear en la misma.
La serie se puede ver entera en su sitio web. Kirby como narrador es muy bueno y su inglés es muy claro, además de que hay mucho texto en pantalla. Pero si necesitan subtitulos (en español o inglés), se pueden ver gracias a la página de Universal Subtitles. Dejó acá link a cada capítulo en esa página para mayor comodidad. Posta: El mundo sería un lugar un poquito mejor si todo el mundo viera esta serie.

Everything is a Remix (parte 1)

Everything is a Remix (parte 2)

Everything is a Remix (parte 3)

Everything is a Remix (parte 4)

PD: Todos los capítulos tienen una estructura similar en la cual hay bastante material DESPUES de los créditos. Así que luego de los créditos, sigan viendo, que hay bastante más material siempre.


La Biblioteca Inexistente (24) (Seudo Especial Deportes).

1) “The Toughest Coach There Ever Was”, por Frank Deford, o como en algún momento hubo personajes que encarnaron la norteamericanidad de una manera tan clara y precisa. Un perfil de Bull Cyclone, entrenador de futbol americano de un pueblito de mierda del sur de los Estados Unidos, el entrenador más duro y más justo que jamás existió. Es conmovedor porque encarna toda la brutalidad y la grandeza de ese país que no podemos evitar odiar.

2) “The Greatest Paper That Ever Died”, una historia oral de The National, el primer intento de diario nacional de deportes en Estados Unidos y los enormes problemas que enfrentó, desde la dificultad para cubrir los eventos deportivos en distintas zonas horarias y llegar al cierre hasta el despilfarro del dinero de su multimillonario benefactor mexicano: Emilio Azcárraga, El Tigre!

3) “The Shame of College Sports”, una de esas notas larguísimas y muy bien investigadas que acostumbra The Atlantic sobre el increíblemente injusto sistema de los deportes universitarios, sus deportistas prácticamente esclavos bajo la ficción jurídica del “estudiante-atleta”, sus decisiones totalitarias y su completa destrucción del sistema educativo superior norteamericano.

4) “On The Movie Set Of Director Ilya Khrzhanovsky’s Dau”, o como un megalómano probablemente brillante o quizás completamente loco aisló una ciudad ucraniana del resto del mundo para construir un gigantesco set en donde se vive como en una ciudad comunista de los años 50, completo con su propia policía secreta, sus sistema de multas y sus favores sexuales a la nomenklatura. Es demente, pero también suena como que podría ser absolutamente genial.

5) “A House Divided, The Crisis At L’Association”, o un recuento del punto algido del conflicto entre los ex fundadores de la editorial independiente más innovadora de Francia. Incluye asambleas, votaciones, manejos políticos, contabilidad dudosa y conflictos artísticos. Y que les sirva de introducción al nuevo The Comics Journal, que desde que está editado por Dan Nadel y Timothy Hodler es una maravilla.

6) Una entrevista con Aeron Alfrey, el genio detrás de mi blog favorito (“Monster Brains”) y un artista bastante bueno que intenta canalizar cientos de años de ilustraciones monstruosas en una sola imagen.

7) “Rock And Roll Has Nothing To Do With Lists”, los 13 albumes favoritos de Luke Haines, con comentarios como solo Luke Haines puede hacerlos, como: I only catch a glimpse of the new indie bands, but man they look like babies. You shouldn’t be in a band, you should be at home! It’s not a safe place! I know! Go home, don’t go into this world of the music business, people will give you drugs and you only look like you’re fucking 15-years-old.


The Last Boy On Earth.

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(una versión un poco más corta de ésta crítica apareció en la revista Haciendo Cine de enero de 2012)

Tintín es una de esas propiedades cortejadas por Hollywood hace tres décadas, ya que las peripecias del asexuado periodista belga de jopo siempre fueron una fruta apetitosa, con su promesa de atracción para chicos y grandes, sus grandes vistas, sus coloridos personajes y su sentido de la acción amable pero cinético.

Steven Spielberg fue el cineasta que siempre deambulo más cerca del proyecto, Hergé confesó ser su fan a principios de los 80s y Steven se copó con Tintín cuando le recomendaron que lea algunos de sus álbumes porque se parecían bastante a las aventuras de Indiana Jones. Ambos creadores se iban a encontrar en 1983 pero el padre de la ligne claire murió una semana antes. Esta alianza es comprensible: comparten el amor por la aventura, por el descubrimiento, por como funcionan las cosas y una mirada de niño. Durante años la película yació en el limbo con diversas versiones sobre su realización con actores, con animación o (ya en los ‘00s) con una mezcla de las dos. Finalmente en el 2006 se forjó una alianza entre Spielberg, Peter Jackson y Universal. El guión se encargó a Steven Moffat, genial guionista inglés responsable desde hace algunos años de Doctor Who. Un tipo de 100 ideas por minuto. Sin embargo, sus compromisos con Doctor Who, y los problemas de financiamiento, que dictaminaron el ingreso de Paramount en la superproducción, harían que se baje del proyecto y su guión sea re-escrito por Edgar Wright (Scott Pilgrim, Hot Fuzz, Shaun of the Dead) y Joe Cornish (Attack the Block), dos capos de la vida del nuevo cine inglés.

La verdad es que el ensamble encargado del film era una verdadera bala de cañón de talentos, tipos imaginativos pero a la vez amantes de los géneros y personajes clásicos con los cuales trabajan. Las expectativas para la película eran altas. Y nos complace anunciar que “Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio” es casi perfecta. Es una bola de nieve, en la cual Tintín encuentra una pista en la primerísima escena y nunca para, en donde la acción y lo detectivesco se encadenan para crear curiosidad continuamente; de una manera tan fluida como el manejo de la cámara de Spielberg, que atraviesa paredes, alumbra vistas, juega con las perspectivas y el punto de vista de una manera virtuosa. Al lado de ello, los eventos se agrandan, las escenas de acción, que comienzan con la gracia del slapstick, se vuelven verdaderas piezas gigantescas, coreografías a lo largo de ciudades enteras (un amigo me comentó que Spielberg filma sus persecusiones de ese modo incansable porque tiene un trastorno de ansiedad, cosa que tiene bastante sentido).

La animación, esa mezcla de actores y computadoras, funciona muy bien y, al menos para este par de ojos, se escapa muchísimo del famoso “uncanny valley” donde los personajes animados nos asustan porque son parecidos a nosotros (por otro lado: ¿tiene sentido hablar todavía de “uncanny valley” cuando los juegos de videos actuales y masivos tienen gráficos que cada vez se asemejan más a la realidad de la carne?). No son los dibujos de Hergé, por supuesto (y habrá puristas que odiaran que los ojos de Tintín no sean dos puntos) pero tampoco es la dureza de “El Expreso Polar” o “Beowulf”. Es algo intermedio, plástico, expresivo y caricaturesco. Nick Frost y Simon Pegg como Hernandez y Fernandez son un hallazgo y Jamie Bell logra el equilibrio entre entusiasmo, inocencia y determinación que necesita un buen Tintín. Pero Andy Serkis se roba el show con un Haddock con grandes puteadas y que es el verdadero protagonista. Hasta logran un Milú con peso dramático propio, no un prop que de ternura y simpatía a la audiencia.

Es una película que logra rescatar la aventura cinematográfica clásica (no en vano se parece bastante a las buenas Indiana Jones) pero con tecnología moderna. Algo asombroso es que transcurre en un espacio geográfico reducido (Francia-Marruecos). Y en ese pequeño lugar hay de todo, desiertos, ciudades, mares, aviones y barcos; uno jamás se siente aburrido y más de una vez mira con asombro la pantalla. Cuando pensábamos que ya no había nada más que se nos pudiera mostrar, cuando los tanques de verano están editados de tal modo de que cada X cantidad de minutos algo aún más asombroso asoma y eleva las apuestas a niveles estúpidos (una ciudad devastada por robots, cientos de dragones saliendo de un castillo, un Kraken) hasta que nuestro cerebro estalle por sobrecarga, una película como Tintín nos muestra que solo hace falta amor a la búsqueda, a la curiosidad y a los desafíos para que un periodista de jopo (que no es Jimmy Olsen) nos haga sentir como niños de nuevo.