Jon Savage, el hombre que nos dio «England’s Dreaming», escribe «Teenage: The Creation Of Youth Culture», un libro que trata sobre la invención de la categoría de adolescente desde finales del siglo XIX hasta mitades del XX, mas precisamente, hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Hermoso proyecto que me hace cosquillas en todas mis obsesiones: historia, cultura popular, siglo XX y periodismo.
Camille Paglia lo reseña aquí y Michelangelo Matos hace lo propio en The Onion. Quien me lo regala para mi cumpleaños?


«Señor, de todo de lo que hablan los chicos es del internet»


DC descubre los webcomics. El nuevo imprint de DC Comics se llama Zuda y es una suerte de comunidad virtual donde cada mes se propondrán 10 trabajos para que los miembros los voten y el más votado se convertirá en una serie «regular» dentro del sitio.
Buenas noticias o malas noticias?. Es sintomático de la respuesta que esta teniendo la iniciativa (y esta remarcado en esta entrevista con Paul Levitz, el presidente de la rama editorial de DC) lo lento y tarde que llega DC al mundo de los webcomics y lo extraño que es observar un proyecto que (por lo poco que se sabe) funciona en parte como un imprint tradicional y en parte como una comunidad alla web 2.0, mezclado con un componente de concurso de popularidad. Los impulsos geriátricos y fosilizados de DC luchan contra la innovación que implica de entrada un modelo como el de los webcomics.
Aquí hay una larga recopilación de opiniones sobre el proyecto, y como es de esperar las palabras en labios de todos son «propiedad intelectual» y «derechos de los autores». Además de «contrato», claro.
Warren Ellis lo resume bastante bien:

Si alguien puede ir a la oficina de Zuda y colgar dos carteles, uno diciendo «NO SEAN MALVADOS» y otro diciendo «NO SEAN ESTÚPIDOS», entonces podría ser, como poco, un gran motor de prensa y para activar la audiencia online. Tienen que entender que incluso las entradas rechazadas estarán activas si la comunidad y los comics son lo suficientemente vibrantes

Después sigue hablando sobre las Suicide Girls, pero ya no importa. O, como lo pone Scott McCloud (y a Scott McCloud hay que prestarle atención cuando se trata de estas cosas):

Lo que le puede venir a la mente a ciertas personas, incluyéndome, es «venus atrapamoscas». En este momento todo es especulación, no sabiendo cual es el trato exacto. Todo depende del trato que le ofrezcan a los creadores. Tengo mis dudas sobre cuanto control y/o «propiedad» sobre cada comic DC esperara a cambio de «publicarlos».

.Update: como es de esperar, en la sección de la blogosfera destinada a los comics, todos tienen su opinión sobre Zuda Comics.
En general lo que se observa es una tendencia a pensar que esta iniciativa es una especie de truco por parte de DC para conseguir el laburo (y las creaciones) de un montón de jóvenes esperanzados en pegar el salto. No hay dudas de que esas sospechas están bien fundadas y que hay que mantener la guardia alta hasta que ciertas cosas se diluciden (contratos, contratos!) pero yo tiendo a verlo como un punto intermedio: no creo que sea tan limpio y agradable como poner tu propia pagina y subir tus comics, pero al mismo tiempo tampoco creo que los de DC estén entrando en esto con la idea de afanar alevosamente. En fin, el tiempo dirá.
Particularmente interesante es el punto de vista de Resplendent Beard, por el hecho de que trata uno de los problemas mas importantes del imprint: si las series van a aprobarse por votación a raíz de una por mes, con que va a lanzar?. Y una sola serie va a sostener el sitio durante todo un mes hasta que elijan la segunda?. Además: porque no utilizar los miles de proyectos basados en personajes ya de DC que andan dando vueltas, como esta maravillosa propuesta para una Wonder Woman manga?.
También vale la pena leer esta entrada de Tom Spurgeon, aunque sea para recordar que NUNCA se puede ser demasiado cauteloso cuando tratando con grandes corporaciones.


Sobre 2 peliculas que no vi

A life without pain es un documental acerca de 3 niños que nacieron con una rarísima enfermedad por la cual no pueden sentir dolor físico. Básicamente, la vida de sus padres es un infierno porque tienen que evitar que hagan cualquier cosa peligrosa, pueden caerse y quebrarse una pierna, y no darse cuenta, o morderse la lengua, golpearse, etc. No lo vi, pero por lo que leí (además de su temática interesantísima) esta muy bien hecho. Lo pueden bajar por torrent de aquí.

El director del documental, Melody Gilbert, anteriormente dirigió Whole, un documental acerca de gente que tiene la necesidad imperiosa de ser amputado. A pesar de la morbosidad del tema, parece que tambien el tema esta tratado de una forma muy seria. Si encuentran donde bajarlo o si alguien lo vio, se agradece.


Spoon debe ser la banda más difícil de vender del mundo. Junto con bandas como, quizás los New Pornographers, o The Wrens, entran en las bandas que hacen «pop-rock un poco alternativo un poco indie» que no entran en ninguna categoría en particular. Lo grande de Spoon es como con el tiempo lograron un estilo muy particular, que no suena exactamente a nada en especial y suena a todo al mismo tiempo. Lo único que quizás se pueda decir, es que sacaron su nombre del tema de Can con el mismo nombre. No puede salir nada malo de eso.

spoon-music

Spoon – Metal Detektor

Metal Detektor es un tema casi inexistente. Es el tradicional tema en el medio de un disco, que uno lo escucha al pasar, hasta que despues de muchas escuchas te das cuenta que detras de esa inocente sencillez se encuentra un tema grandísimo. La estructura que viene y va, el estribillo que no es un estribillo, sin puente, con una entrada tambien confusa, y el final acustico que entra sin permiso, es como que los Spoon hubieran producido este tema de forma de que lo olvidemos. Todavía lo pongo una y otra vez, y todavia no se bien porque, porque no recuerdo incluso ninguna parte con verdadera precisión.

Spoon – They Never Got You

Una de las particularidades de las canciones de Spoon (o por lo menos de sus últimos discos, no conozco realmente los primeros) es la aparente neutralidad emotiva que expresan. No es que sean fríos(seria de las últimas palabras que usaria para definirlos), sino que ningun tema es exactamente ni feliz, ni enojado, ni triste, ni melancolico, todos estan en un mismo nivel equivalente, que – a mi – me da una sensación de superación, o quizas un lejano «no importa nada, lo que importa es la música». Como si Britt Daniel (vocalista de la banda) ya hubiera superado miles de fobias y problemas personales y los ve todos desde una distancia clínica. Es una sensación rara que me esta costando horrores definirla por aquí, asi que será cuestión de escuchar la música.
Sobre esta canción, no puedo decir mucho más que caigo rendido en su locked groove eterno, y en su final, pacífico-violento, con ese cambio de acorde mayor a menor, y su insistencia colgada durante un minuto y medio, que por mi se podrían estirar eternamente.


Gut Ja!

Una de las cosas más hermosas (y peligrosas) que tiene esta época de abundancia de información musical es la tendencia, por el mismo input enorme, a concentrarse en porciones reducidas. Esto es: a preocupase mas por la canción o el single que el disco. Si bien también desvaloriza en parte nuestra relación con la música, al convertirnos en seres con déficit de atención que no dejan que su experiencia de la música crezca al mismo tiempo que ellos, desechando todo aquello que no les impacta al primer momento, es innegable que la gimnasia de escuchar una canción, como enfermos, una y otra vez, es maravillosa. Y, además, la flexibilización de la escucha permite que lleguen a nuestras manos tesoros ocultos, canciones de artistas que no fueron incluidas en discos o que han sido deliberadamente desconocidas por sus padres, cayéndose entre las grietas de la discográfica oficial.
“German Bold Italic” de Kylie Minogue y Towa Tei pertenece a ese grupo. En 1998 Towa Tei todavía era (como lo sigue siendo hoy y probablemente lo será siempre) el hombre que estaba detrás de las programaciones de Deee-lite y su hit “Groove Is In The Heart”. Para Kylie todavía faltaban 3 años para “Fever” y “Can’t Get You Out Of My Head”. Y de pronto se les ocurre sacar un single dedicado a una font, la German Bold Italic, una canción bailable completamente extraña, con Kylie cantando de una manera que parece una cruza entre una picara colegiala japonesa y una frígida aristócrata alemana.
A primera vista parecería que esta canción es una especie de “novelty song”, una broma diseñada para durar poco tiempo. Pero a medida que se suceden las escuchas, uno percibe que todo en ella rezuma de una modernidad tan a prueba de balas, tan alemana, que uno no puede evitar pensar que detrás de la supuesta vacuidad se esconde algo vanguardista. Y la canción, a pesar de tener algunas marcas que traicionan su año de origen, suena increíblemente contemporánea, como algo que los indies hipster podrían bailar hoy mismo. Hasta la propia typeface, con su diseño impactante, de líneas gruesas y rectas, recuerda a algo similar a la bauhaus, a ese modernismo aséptico e inhumano, pero preocupado porque todo se vea bien.
Lo cual nos lleva al segundo punto de genialidad de este tema: no hay un gesto mas conscientemente modernista, preocupado por la imagen y lo visual (usualmente asociado a lo superficial), que dedicarle una canción a una font!. No solo es lo más alejado posible de cualquier narrativa que involucre a un sentimiento humano (o la consideración de relaciones entre personas) sino que es un gesto completamente frívolo (y consciente de ello): están componiendo una canción a un elemento de la más absoluta superficialidad, a algo que recubre y da estilo, ordena y diseña, que ni siquiera tiene una existencia real. ¡Pero que bien que se ve y con cuanto estilo decora nuestros libros! Mediante la aceptación de su propia frivolidad y la decisión de llevarla hasta sus ultimas consecuencias, Tei y Minogue consiguen una fabulosa alquimia en la que logran humanizar al objeto de su música y convertirlo en un icono de una moda vanguardista que solo existe en su cabeza. Y, también, convertirse en síntoma y develar algo de nuestra civilización obsesionada con el diseño y la moda.
La letra conjuga perfectamente con este propósito, al remarcar los usos estéticos de la typeface y al unirse con la manera en que canta Kylie, cuya banalidad al pronunciar las palabras es digna de una supermodelo:

Hello
My name is German Bold Italic
I am a type face
Which you have never heard before
Which you have never seen before
I can compliment you well
Especially in red
Extremely in green
Maybe in blue blue blue

You will like my sense of style
You will like my sense of style

I fit like a glove – ooh!

Gut ja!
Gut ja!

Sin embargo, pareciera que 1998 no estaba preparado para una propuesta tan inusual, ya que la canción fue un fracaso, pasó desapercibida, y con el paso de los años la rubia estrella pop la ha excluido de compilaciones de singles y de su recuerdo. Pero hay que escucharla, para confirmar la idea de que Kylie es una artista mucho más interesante de lo que generalmente se considera.

Towa Tei & Kylie Minogue – German Bold Italic

(Bola extra: el video, dirigido por el novio de la muchachita australiana en ese momento: Stephane Sednaoui y en la que la vemos dando vueltas por Nueva York vestida de geisha).