La Biblioteca Inexistente 33 (Especial Mundial de Fútbol).

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(Foto: The Big Picture).

Acá en El Baile Moderno somos snobs pero también populistas, por lo que creemos, como el resto del mundo, que el mundial de fútbol es una de las mejores cosas que se han inventado jamás. Desde la metáfora nacionalista-bélica que implica en su concepción, muy propia del momento en que fue inventado, 12 años después del final de la Primera Guerra Mundial, con la doctrina del nacionalismo wilsoniano aún en pleno swing, quién no te dice que el mundial no fue otra manera de detener las agresiones entre países enfrentados en el plano mundial. Pero la genialidad de su invención fue llevar, por primera vez en la historia del mundo, a un deporte a un nivel de confrontación superior, épico, universal. Hasta el tiempo que pasa entre uno y otro (que en un momento parecía muy largo, pero ahora, a medida que nos volvemos viejos, pasa cada vez con mayor rapidez) le da esa sensación de evento irrepetible, que se nos escapa de las manos cuando sucede, que termina antes de que nos demos cuenta. Yo, a quién el fútbol le gusta desde la posición de alguien que se aburre viendo los noventa minutos de un partido regular de domingo, durante el mes del mundial no puedo evitar pensar en otra cosa, y me encuentro cazando de reojo partidos entre los combinados de naciones más ignotos. Es que el mundial, quizás, es en última instancia un vehículo de confrontación de ideas: sobre el tezón, sobre el espíritu del juego, sobre la táctica, sobre el heroísmo y la economía, sobre el pechofriismo y la geopolítica mundial.

A la vez, hemos notado, como siempre sucede, que las coberturas del mundial son paupérrimas. Periodistas insoportables que repiten y repiten y repiten dos o tres datos ínfimos y tiran mierda a sus propias selecciones; notas en diarios sobre el imitador de Maradona o las chicas lindas de las tribunas; interminables tiempos muertos donde se habla de nada. Por eso, y ya que tampoco somos tan futboleros como para cubrir el mundial, decidí armar una pequeña Biblioteca Inexistente de coberturas que valen la pena seguir.

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La Biblioteca Inexistente (32)

(¡volvió la biblioteca!)

1) Tristísima reseña del Parklife, de Blur, o más bien, un artículo que toma al britpop como avanzada de la decadencia cultural británica. de The Quietus, gran magazine gran.

2) Muchos habrán escuchado y al menos habrán escuchado algunos temas de Swans, la legendaria banda Industrial/Folk/Noise de Michael Gira que muta con cada decada y con cada disco. Aquí una excelente introducción recomendando 5 discos para ingresar en su universo.

3) Owen Pallett (el muchacho atrás de Final Fantasy) nos explica por qué muchos de los hits actuales son pegadizos, cómo funcionan y la teoría musical atrás de ellos.
(Pallett también escribe artículos similares en Slate, deconstruyendo hits pop de Lady Gaga, Katy Perry y Daft Punk)
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El Sonido Original de Alfa Centauri.

i monster by chris saunders(Fotografía de Chris Saunders)

En algún momento de Retromania (un libro enojoso, fragmentario y escrito desde la perspectiva, por momentos, de un viejo choto, pero como todas las cosas de Reynolds, lleno de ideas que te intrigan y valen la pena) Simon Reynolds dice que toda escena es una construcción retrospectiva, que todo género musical es una forma de ficción y de reorganización de la historia. Los géneros que menciona como paradigmáticos son el northern soul y el garage rock, términos inventados en los setenta que no fueron utilizados en su momento, pero que sin embargo terminaron definiendo retrospectivamente un estilo de música de los sesenta.

En cierta manera toda agrupación, toda clasificación es una forma de ficción, incluso cuando se realiza en el mismo momento en que la música se está produciendo. Solo basta preguntarle a Simon Reynolds sobre las consecuencias inesperadas y el escarnio que le trajeron inventar el término “post-rock” y cuantos músicos que terminaron en esa etiqueta se sentían realmente representados por la misma y no por, no sé, “armchair-jazz” o “soft improv”. Como dice Hagbard Celine en The Illuminatus Trilogy: “Cada ideología es un asesinato mental, una reducción de procesos dinámicos vivientes a clasificaciones estáticas, y cada clasificación es una Condenación, del mismo modo que cada inclusión es una exclusión”.

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Un buen show.

(una serie de apuntes y observaciones sobre los shows de música en vivo en el Río de la Plata)

– El año pasado Bruce Springsteen dio uno de los shows más memorables que tuve la oportunidad de presenciar, una avalancha musical que dejó a las miles de personas que presenciaron el show con el corazón gordísimo y contento. No voy a decir ninguna novedad: The Boss es un performer brillante, un experto, un atleta: Siempre corriendo,  sonriendo,  agitando, cantando y aporreando su guitarra como si fuese su último día en el mundo. Es obvio que le encanta tocar en vivo y seguramente es lo que más le gusta hacer en su vida, pero también es un hecho que no en todos los shows estará exactamente igual, del mismo ánimo. Algún día estará un poco enfermo, otro día tendrá un monitoreo mediocre,  o estará  de mal humor por quien sabe qué. Pero estoy segurísimo que cualquiera de esos días, Springsteen daría un show exactamente igual al de cualquier otro día, por que el loco sabe que está haciendo un show y tiene que entregarle todo a su público. Es gente trabajando, con amor.
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