Salir del siglo: una entrevista con Hidrogenesse

Hidrogenesse

Uno se entera que una de sus bandas favoritas que uno ya no esperaba ver nunca viene al país y se emociona y se le ocurre que podría hacerles una entrevista, ¿qué hace? Bueno, si la banda es Hidrogenesse, es simple, le manda un mail lo más honesto posible a Austrohúngaro pidiéndola y te contesta Carlos mismo diciendo que van a ver en qué hueco de la ajustada agenda que tienen con los tiempos de gira pueden acomodar una entrevista.

La entrevista la realizamos antes del segundo show en Buenos Aires que anunciaron sorpresivamente unos pocos días antes y después de haber dado un show increíble en Niceto. La prueba de sonido se retrasó y estaban apurados, con jetlag y evidentemente cansadísimos, pero aún así fueron tan amables de invitarnos un rato a su cuarto de hotel para hacer esta entrevista. Después dieron un segundo show tan genial como el primero y solo esperamos que algún día vuelvan por acá.

Ezequiel: Yo quería preguntarles cómo trabajan la forma compositiva. Yo sé que está claro que Hidrogenesse es una banda en la que las letras tienen un montón de importancia, como el concepto de las canciones. Entonces, quería saber si siempre parten de la música, o a veces parten de las letras y luego hacen la música, o sin hacen las dos al mismo tiempo.

Carlos: Sí, normalmente nosotros como que vamos acumulando ideas. Casi el 80% de las canciones parte de ideas, entonces vamos acumulando…

Ezequiel: Con ideas te referís a letras…

Carlos: A letras, a palabras, a un título que te gusta y no sabes bien por qué; o ves una frase que la has sacado de un libro, o una película, o la has oído en la calle, o en el metro. A partir de ahí pues vamos como acumulando. Y entonces, las cosas que aguantan el tiempo, que al cabo de seis meses o un año nos siguen gustando, y vemos de qué va la cosa. A veces en algunas, es como muy claro, tienes muy claro de qué va la canción; y a veces es al revés, es simplemente una frase que te da una intuición de que ahí hay algo de lo que va a salir una canción.

Y entonces, con esas ideas Genís va montando melodías. Entonces se arma un poco la canción, y siempre se acaba como de completar la letra, una vez que ya tenemos la melodía.

Ezequiel: Entonces es como concepto, luego melodía…

Carlos: Concepto, melodía, letra, y ya se acaba de perfilar la canción. Eso como la base de la canción. Luego, a la hora de grabarla, pues, puede mutar de otra manera, y una cosa que tenía, por ejemplo, cuatro estrofas, decidimos que tenga tres más una parte instrumental que vuelve a aparecer.

Darío: ¿Notan que cambian mucho los temas desde que empiezan hasta que terminan?

Carlos: En este disco, el último, Roma, es en el que más han ido cambiando. Sí. Porque se iban alargando las canciones, no sabíamos cómo, pero se iban alargando.

Darío: También un montón de los temas de Roma son de hace años.

Carlos: Son viejos, sí. Han tenido varias etapas. Las que nos gustaban, las que nos dejaron de gustar y quedamos frustrados porque no conseguíamos lo que queríamos. Al empezar a trabajar, parar, y volver a comenzar a lo largo de los años, no sé si por esa razón, o por placer, se han hecho como estructuras más volubles, más cambiantes que otras canciones más antiguas.

Ezequiel: ¿A ustedes les gusta ABBA?

Carlos: ¿ABBA? Sí. Pero no son un referente. Hombre, tienen unas canciones increíbles, y unas producciones muy chulas, pero no es un referente para nosotros.

Ezequiel: Yo leí una entrevista de ellos como compositores y me acordé enseguida de dos cosas que dijiste: una es que hacían muchas melodías, y nunca las anotaban, porque consideran que si se las olvidaban no era tan buenas, y me recuerda a eso que dijiste de anotar muchas frases, y que después de seis meses o un año haya una que te siga como resonando.

Carlos: Sí. Quizás sea más en las letras. No tenemos taaaanta riqueza melódica, o tanto talento melódico como esos señores, que eran capaces de acumular melodías, o armonías sobre armonías maravillosas.

Ezequiel: Lo otro que era parecido era que ellos agarran una canción y la “disfrazaban” de distintos estilos, hasta encontrarle uno que les cerraba. Entonces, de “Chiquitita” tal vez haya una versión calipso en algún lugar.

Carlos: Sí, es una cosa que, o lo haces en un estudio, o nosotros lo podemos hacer con un ordenador, de repente, la misma idea montarla como una canción folk, o una canción… Por ejemplo, “Disfraz de Tigre” empezó como una canción folk, y acabo en ese ritmo como monótono, repetitivo.

Darío: Hoy justo pensábamos en “Disfraz de Tigre”, que es la canción de ustedes que es probablemente su canción más conocida, y que ustedes mismo en el show de Niceto  decían que es la canción por la cual están tocando acá y en otros lugares. Lo que pensábamos es si todavía les gusta como la primera vez, o están cansados de tocarla.

Carlos: Pues no, es una canción que todavía nos da mucho placer a nosotros, y sobre todo ver la respuesta que genera entre el público.

Genís: Es como que te hicieran cosquillas ver lo bien que se lo pasa la gente. Es mejor que pasarlo uno mismo.

Ezequiel: Para mí es una gran canción, pero también tienen otras grandes canciones. Yo estuve escuchando mucho su discografía estas semanas. ¿Se han preguntado por qué justo esa canción? ¿Les ha llamado la atención?

Carlos: Pues es una conjunción de cosas… nosotros no lo sabemos al cien por cien, sino podríamos repetirla de otra manera, sin que se note mucho: volver a hacer una canción que nos diera tanta popularidad. Pero, quizás parte, es que es una de nuestras canciones que menos música tiene.

Tiene una estructura extraña; tiene una historia que te va cautivando; y luego tiene una cosa que nos hace mucha gracia, que es una sorpresa final. Entonces tiene una serie de elementos en los que la música no es lo más importante: es el ritmo mezclado con la forma de meter la letra y contar la historia. La historia realmente a la gente le divierte y le extraña, pero a la vez le puede sonar como familiar.

Igual que nosotros, cuando encontramos el primer ejemplo de esta persona que tiene como un problema de percepción de su entorno, de la realidad. Encontramos un ejemplo y dijimos: “vamos a buscar otros”. Genís encontró a una compañera de colegio que le pasó eso, y tal. Una cosa está sacada de un libro. Pero parece que fuera todo como la historia de una persona, y la gente reacciona y dice: “Ah, pues sí, lo que le pasaba a fulanito en mi colegio, que yo pensaba que era una persona tan rara, a lo mejor tiene que ver algo con esto”.

No sé, no sabemos exactamente cuál es la conjunción de cosas que hace que esa canción guste tanto.

Darío: Yo sé que ustedes, en lo que respecta a la producción, la masterización, todo eso, son completamente autodidactas – siempre hacen mención a que fueron aprendiendo con el tiempo. ¿Creen que llegaron a un punto en que se sienten satisfechos con lo que logran en el estudio y con los sintetizadores, o todavía están buscando?

Carlos: Hombre, a lo mejor eso te lo podría contestar mejor Genís que es el que más batalla para que todo suene bien, y el que controla las máquinas. Pero sí que ha sido como un proceso de cada vez ir, de estar como más contentos o conseguir más fácilmente lo que hay en la cabeza.

A lo mejor eso empezó con el Bestiola, que es el disco con el que empezamos a estar muy muy contentos con cómo sonaba; a lo mejor teníamos muy claro con como queríamos hacer Animalitos, y salió como salió. Estábamos muy contentos con las canciones, pero escuchándolo ahora nos gusta más como suena Bestiola¸ y los discos posteriores.

Darío: Tenía una pregunta que un amigo quería que les haga, que es sobre su estilo y su ropa cuando salen al escenario: ¿qué búsqueda tienen ahí? ¿Qué plan, qué idea tienen normalmente?

Carlos: Normalmente es como darle un punto más de diversión o de valor a un concierto. A nosotros no nos apetece ver una persona vestida de la calle. Si lo hace – hay grupos que nos gustan, y lo hacen, y no pasa nada. Pero si alguien toma su tiempo y su cariño para decir: “pues, yo me voy a poner esta pluma en la cabeza”, o “yo me voy a poner un pantalón de pitillo de color verde”. Si hay alguien que está pensando eso, pues yo lo agradezco como público, y pienso que la gente que va a venir a nuestros conciertos, también. Es una manera de estar como más a gusto haciendo un espectáculo.

Ezequiel: ¿Lo arman en cada gira, en cada show?

Carlos: Bueno, a veces cuando tenemos un nuevo disco, y ha pasado como X tiempo sin haber tocado, decimos: “a ver qué podemos llevar para el próximo”. Yo pienso unas cosas, Genís piensa otras. No tienen porqué coincidir. A veces coinciden, pero a veces no.

Genís: Yo me obsesioné con las mallas de danza, las de ballet, y no encontré en todo el mundo lo que buscaba, hasta que lo encontré en Buenos Aires.

Carlos: La ropa que usó el otro día, es de Buenos Aires.

Genís: Que Agustín [amigo de la banda, que estaba presente] me la fue a comprar y me la envío a Barcelona. A veces te obsesionas y dices: “quiero eso, eso es lo que quiero para salir al escenario”.

Carlos: Es igual como lo que te digo de ir acumulando ideas con previsión de futuro: pues, en algún momento esto a lo mejor sirve de algo. Lo de la ropa también: te da por una cosa..

Genís: Igual no la usas hasta el año siguiente.

Ezequiel: Siguiendo con el tema de la producción músical, quería preguntarles si trabajarían con alguien externo en cuanto al sonido o producción, como parte de la experimentación al hacer un álbum.

Genís: Pues, si fuese una colaboración, con esa persona que me encanta o que confío en su talento, no sé qué, que va hacer que estas canciones nuestras canciones suenen como sería si las hiciese esa persona, pues sí, lo podríamos pensar. Pero somos muy maniáticos. No sé. Tardamos mucho en decidir.

Carlos: Dudamos mucho, y quizás pensar en estar frente a una tercera persona con la que hay que decidir cosas concretas, no sé si estaríamos a gusto. No lo sé. A lo mejor hay partes de la grabación de un disco, como las partes de mezclas, que eso a lo mejor sí nos ayudaría.

Genís: Sí, las cosas más técnicas las sufrimos más.

Carlos: Damos más vueltas para conseguir algo que nos guste.

Darío: ¿Con Astrud también trabajaban así?

Genís: No, con Astrud hemos hecho de todo: confiar en alguien, y que lo grabe; grabarlo nosotros en casa; mitad y mitad: grabar parte en casa y que lo mezclen en otro sitio. Más opciones. Porque con Astrud los discos los publicaban discográficas que invertían su dinero, y eso. Había alguien que vigilara.

Darío: Ninguno de Astrud lo publicó Austrohúngaro…

Genís: No, eso quedó así para no enfadarnos. “Ahora soy la discográfica”. “Ahora soy el tecladista”. Es complicado.

Darío: ¿En Austrohúngaro la banda más vendida sigue siendo Chico y Chica?

Genís: Quizás sí. Entre nosotros y Chico y Chica.

Carlos: Dentro de esos niveles de GRANDES VENTAS que manejamos…

Ezequiel: Quería preguntarles como es, cuando hablamos del comienzo del proceso, hay fotos de su estudio con sintetizadores  por todos lados, y es obvio que les gustan mucho y tienen un montón, y son importante en su universo. ¿Cómo se relacionan los sintetizadores con su música?

Carlos: Pues cada vez como que somos menos dependientes de los sintetizadores concretos, de un sintetizador antiguo por ejemplo. Genís utiliza mucho, cuando estamos grabando, un sintetizador modular que tiene. Se utiliza mucho en las estructuras, la creación de ritmos, la creación de melodías, de arreglos, vía MIDI. En un momento sí, parecía que dependíamos mucho de ese teclado particular o de una caja de ritmos concreta, y ahora parece que todo parte más de esa paleta en blanco que es un [único] sintetizador. Estamos usando menos aparatos. A lo mejor la paleta de sonidos es más grande, pero están todos sacados de la misma cosa.

Darío: ¿Eso fue una decisión consciente?

Genís: Fue un poco por curiosidad, ver tú como hacer cada sonido sin presets. Fue una cosa de querer crear cosas. Es mejor, o me parece mejor, más divertido crear un sonido que usar, no sé, el sonido 23 del teclado.  Poco a poco me fui metiendo y metiendo. El primer disco en el que empecé a meterlo fue en el Tú no existes, de Astrud. Y a partir de ahí más y más. En los últimos trabajos hago con el modular hasta los ritmos. Busco un sonido de bombo, de caja. Ya no uso ni cajas de ritmos.

Llegó un momento que no, que para un proyecto solo quisimos usar  un piano…

Carlos: …y un iPhone. Sí, por ejemplo para una cosa que hicimos de Dúo Tatá, Genís uso una aplicación que era una simulación de un Fairlight [n del e: legendario sampler/sintetizador de los 80s]. Entonces lo hicimos todo a través de eso.

Genís: Pero era por probar, por divertirnos.

Ezequiel: Es que también con la tecnología ahora, limitarse, como vos hiciste con el modular un poco, ayuda mucho.

Genís: Sí, porque solo puede hacer eso.

Ezequiel: Te puedes olvidar de lo que habías hecho y te puede sonar algo raro, te equivocas, lo haces algo al revés…

Genís: Sí, si quieres repetirlo en otro tono, pues suena distinto. Eso está bien, te quita esa cosa de que ya no es perfecto. “No, sé borró y ya no lo podemos replicar”. Da igual. Da igual. Un poco más verde, un poco más amarillo. Lo que tu enseñes a la gente será lo único que conocerán.

Ezequiel: ¿Cómo es la relación de ustedes con la Historia en general? Hay muchas canciones que tratan sobre temas del siglo XX, del siglo XIX. Y muchas veces hay canciones como enciclopédicas, una cosa muy larga, muy complicada en una sola canción

Genís: Pues en parte es por huir del presente. Una cosa que nos gusta del primer disco es una expresión, “salir del siglo”, que se usaba cuando uno se metía a monje, salía del siglo.

Carlos: Se separaba del mundo actual y se metía en el convento, y entonces como que vivía en un tiempo paralelo.

Genís: Entonces, es una fantasía nuestra, cuando algo te aburre, o te agobia el presente, cuando la realidad es muy violenta, tenemos esa fantasía, ese escapismo de salir del siglo. Una de las maneras de salir, pues es la historia.

Ezequiel: Antes era la ciencia ficción y el futuro, y cuando llegó el 2000 hubo una crisis con eso. Está la frase: “el futuro ya no es lo que era antes”. Uno se imaginaba autos voladores.

Genís: El año 2000 nosotros decidimos que llegaba el año 1900.

Carlos: Que el sello sufría el efecto 2000, tiraba para atrás.

Genís: Entonces cuando hacíamos una fiesta o sacábamos un disco, el disco era de 1902, la fiesta era “El sonajero 1901”

Carlos: Aunque disfrutamos de la ciencia ficción, de una película, o de una serie, e no es algo que nos apetezca meter en nuestras canciones.

Genís: Tampoco es que sea lo que más nos gusta.

Carlos: Nos gusta mucha más la ciencia-realidad, o como lo quieras llamar. Esto se nota sobre todo en el disco sobre Alan Turing.


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